Jun
Evangelio del día
“ A Dios lo que es de Dios ”
Primera lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 12-15a. 17-18
Queridos hermanos:
¡Esperáis y apresuráis la llegada del Día de Dios! Ese día los cielos se disolverán incendiados y los elementos se derretirán abrasados.
Pero nosotros, según su promesa, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia, por eso, queridos míos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, intachables e irreprochables, y considerad que la paciencia de nuestro Señor es nuestra salvación.
Así pues, queridos míos, ya que estáis prevenidos, estad en guardia para que no os arrastre el error de esa gente sin principios ni decaiga vuestra firmeza. Por el contrario, creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.
Salmo de hoy
Salmo 89, 2. 3-4. 10. 14 y 16 R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios. R/.
Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia son un ayer que pasó;
una vela nocturna. R/.
Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan. R/.
Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Que tus siervos vean tu acción
y sus hijos tu gloria. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 13-17
En aquel tiempo, enviaron a Jesús algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta.
Se acercaron y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?».
Adivinando su hipocresía, les replicó:
«¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea».
Se lo trajeron. Y él les preguntó:
«¿De quién es esta imagen y esta inscripción?».
Le contestaron:
«Del César».
Jesús les replicó:
«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Y se quedaron admirados.
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Evangelio de hoy en vídeo
Reflexión del Evangelio de hoy
“Al Señor le conocemos por su Palabra”
Muchas veces nos preguntamos ¿Unas cosas dichas hace 2.000 años sirven algo en el mundo actual? En este pasaje San Pedro nos aconseja como debemos afrontar la espera de la venida del Señor ¡Y claro que son palabras actuales! Literalmente nos dice que... “no os arrastre el error de esa gente sin principios” ¿A caso hoy no estamos bombardeados por mensajes sin ningún tipo de principios y valores? Poder, riqueza, violencia contra el otro, fama, “éxito social” ...Mensajes atrayentes que nos apartan de lo verdaderamente importante: Dios.
Mientras esperamos al Señor debemos estar en paz con Él, nos dice el Apóstol, porque si estamos en paz con Dios lo estaremos con los que nos rodean. Y en esa espera nos recomienda crecer en el conocimiento de Nuestro Señor Jesucristo, y aquí traigo algo de lo que hemos hablado muchas veces: la necesidad de acudir a la Palabra, a las Sagradas Escrituras, para conocer a Jesús. La lectura habitual del Evangelio es la mejor manera de acercarnos a Cristo, de conocerle y amarle. Y ese conocimiento alimentará nuestras almas en la espera.
Definitivamente las palabras contenidas en las Sagradas Escrituras están de plena actualidad, y seguirlas es la mejor manera de conseguir un mundo mejor. Todos tenemos la oportunidad de ayudar a que el Reino de Dios se conozca en el mundo, y lo haremos a través de nuestras obras y de nuestra actitud como ciudadanos en medio de la sociedad en que vivimos.
“Con Dios, siempre con Él”
San Marcos nos pinta una escena que debió producirse en muchas ocasiones: los fariseos van a la caza de Jesús mediante trampas basadas en la ley, en la ortodoxia judía. Se acercan aduladores para lanzar su dardo ¿Dios o el César? Pero la respuesta que reciben los deja sin palabras: a cada uno lo suyo.
En la vida no todo es negro o blanco, hay una inmensa gama de grises y para todos hay lugar. Dios debe ser el centro de nuestra vida, nuestro pilar, pero vivimos en distintas sociedades en las que debemos cumplir nuestras obligaciones como ciudadanos, pero siempre dejando claro que nuestra conciencia deberá estar por encima de las injusticias de los hombres.
Y ahora me gustaría lanzar una pregunta ¿Cuantas veces hemos sido como los fariseos y hemos intentado “pillar a Jesús”? ¿En cuantas ocasiones, para justificar nuestros actos, hemos utilizado la moneda del César?: “Si hago esto es por obligación, si no hago aquello es porque me obliga el Estado, si he obrado así es porque todos los hacen…” Y mirando al cielo hemos exclamado “Señor es que hay que pagar el impuesto del César” Lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos.
A Dios los que es de Dios, sin mezclar unas cosas con otras, con el Evangelio en una mano y el periódico en la otra, pero sabiendo que las cosas del alma están por encima de las del mundo. Ser buen cristiano implica ser buen ciudadano y ambas cosas no están reñidas. Aquellos fariseos que intentaron tender una trampa a Jesús se debieron retirar llenos de frustración y con la lección aprendida: toda moneda tienes dos partes, la cara que es el César y la Cruz que es Cristo.