Mié
8
Feb
2012
Bendito sea Dios que…te ha nombrado rey para que gobiernes con justicia

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 10,1-10

En aquellos días, la reina de Sabá oyó la fama de Salomón y fue a desafiarle con enigmas. Llegó a Jerusalén con una gran caravana de camellos cargados de perfumes y oro en gran cantidad y piedras preciosas. Entró en el palacio de Salomón y le propuso todo lo que pensaba. Salomón resolvió todas sus consultas; no hubo una cuestión tan oscura que el rey no pudiera resolver.
Cuando la reina de Sabá vio la sabiduría de Salomón, la casa que había construido, los manjares de su mesa, toda la corte sentada a la mesa, los camareros con sus uniformes sirviendo, las bebidas, los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó asombrada y dijo al rey: «¡Es verdad lo que me contaron en mi país de ti y tu sabiduría! Yo no quería creerlo; pero ahora que he venido y lo veo con mis propios ojos, resulta que no me habían dicho ni la mitad. En sabiduría y riquezas superas todo lo que yo había oído. ¡Dichosa tu gente, dichosos los cortesanos que están siempre en tu presencia, aprendiendo de tu sabiduría! ¡Bendito sea el Señor, tu Dios, que, por el amor eterno que tiene a Israel, te ha elegido para colocarte en el trono de Israel y te ha nombrado rey para que gobiernes con justicia!»
La reina regaló al rey cuatro mil quilos de oro, gran cantidad de perfumes y piedras preciosas; nunca llegaron tantos perfumes como los que la reina de Saba regaló al rey Salomón.

Salmo

Sal 36,5-6.30-31.39-40 R/. La boca del justo expone la sabiduría

Encomienda tu camino al Señor,
confía en él, y él actuará:
hará tu justicia como el amanecer,
tu derecho, como el mediodía. R/.

La boca del justo expone la sabiduría,
su lengua explica el derecho:
porque lleva en el corazón la ley de su Dios,
y sus pasos no vacilan. R/.

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados y los salva,
porque se acogen a él. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,14-23

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina.»
Con esto declaraba puros todos los alimentos. Y siguió: «Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

Reflexión del Evangelio de hoy

En la primera lectura de 1Re encontramos narrada una visita de jefes de estado. Salomón, como todo jefe de estado anfitrión, recibe a la reina de Saba con todos los honores de estado: comidas, servidores, holocaustos. La Reina hace su viaje con sus mejores galas: camellos, perfumes… La iniciativa de esta visita parte de los comentarios que le han llegado a la Reina de Saba sobre la sabiduría del Rey de Israel, Salomón. La Reina, así, comprobó la veracidad de los comentarios llegados hasta ella y proclamó: ¡Bendito sea el Señor, tu Dios, que, por el amor eterno que tiene a Israel, te ha elegido para colocarte en el trono de Israel y te ha nombrado rey para que gobiernes con justicia! La razón de la sabiduría de Salomón no para interés propio, sino para gobernar con justicia al pueblo. Sabiduría y justicia se dan la mano y, por ello, son palabras sinónimas. Actuar con justicia es un actuar de sabio.

El pasaje evangélico es difícil de entender: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga. Ante la dificultad de entender estas palabras, ya en tiempos cercanos a la muerte y resurrección de Jesús, Marcos añadió la explicación que encontramos acto seguido de esta afirmación.

Me parece interesante fijarse en el sistema de referencia que toma Jesús para hacer esta afirmación: el ser humano. Hay algo dentro de nosotros que provoca un proceso de transformación de algo de la realidad, de fuera, en algo impuro. ¿Qué es eso algo que provoca esa transformación? Todos tenemos la experiencia de hacer malas interpretaciones de la cosas, de lo que se nos dice, de lo que ocurre a nuestro alrededor. La realidad, la creación en sí misma no tiene nada de maldad, de oscuro… Es, más bien, ciertas interpretaciones y usos de la realidad que nosotros hacemos, lo que vuelve a nuestros ojos la realidad malvada. La creación no es malvada; si puede ser equivocada, la interpretación que hacemos nosotros.
Por ello, me parece interesante frenar el juicio malvado sobre la realidad. Nuestro mundo no es en sí malvado. Hacer afirmaciones de este tipo van en contra de Dios, ya que, la creación es hechura de la mano divina. Quizás sea errónea, equivocada, nuestra libertad, nosotros mismo, que somos los que interpretamos el mundo, con nuestra libertad.