Mié
29
Sep
2010
Yo os aseguro que veréis a los ángeles subir y bajar sobre el Hijo del hombre

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel 7,9-10.13-14

Miré y vi que colocaban unos tronos. Un anciano se sentó.
Su vestido era blanco como nieve,
su cabellera como lana limpísima;
su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas;
un río impetuoso de fuego brotaba y corría ante él.
Miles y miles lo servían, millones estaban a sus órdenes.
Comenzó la sesión y se abrieron los libros.
Seguí mirando.
Y en mi visión nocturna vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo.
Avanzó hacia el anciano y llegó hasta su presencia.
A él se le dio poder, honor y reino.
Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron.
Su poder es un poder eterno, no cesará. Su reino no acabará.

Salmo

Sal 137,1-2a.2b-3.4-5.7c-8 R/. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti;
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,47-51

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».
Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees?
Has de ver cosas mayores».
Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Reflexión del Evangelio de hoy

Los ángeles son seres espirituales creados por Dios para su servicio y para hacer de mensajeros e intermediarios entre él y los seres humanos. Hoy celebramos la fiesta de tres ángeles, en la categoría de arcángeles, cuyos nombres constan expresamente en la Biblia.

Las Lecturas litúrgicas nos invitan a la celebración y a la imitación. Natanael aparece hoy así ante nosotros como un “ángel” por su vida angelical reconocida y alabada por Jesús. 

  • Dimensión trascendente

Lo más relevante en la historia, particularmente en la historia de cada persona, no es lo que aparece, lo visible, sino lo trascendente: la amistad, la bondad, la espiritualidad. Si el tema de los ángeles, en general, tiene hoy un seguimiento desconocido en otras épocas, es, a mi juicio, porque nos recuerdan y descubren la dimensión trascendente de cada uno de nosotros.

San Miguel, arcángel, que aparece en el Apocalipsis luchando y venciendo a Satanás, simboliza la lucha de la persona humana contra el mal y sus múltiples personificaciones.

San Gabriel, arcángel, que le cupo en suerte entregar a María, en nombre de Dios, el mensaje más esperado por la humanidad entera, es símbolo de todos los mediadores y todas mediaciones entre Dios, nosotros y los demás.

San Rafael, arcángel, que le tocó curar, aliviar las penas del alma y sanar las enfermedades corporales, es símbolo del amor providente de Dios sirviéndose de “samaritanos” humanos. 

  • Rectitud de corazón

San Juan, en el Evangelio, como marco de referencia para la fiesta de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, escoge a Natanael, “un israelita auténtico, en quien no hay engaño”. Y sin darse importancia alguna. Hasta se extraña de que Jesús le conozca.

Jesús nos lo define hoy como un ángel, como un modelo para nosotros. Su autenticidad y veracidad nos recuerdan que todo lo bueno procede del corazón sano y limpio. Podemos, exteriormente, no distinguirnos gran cosa de los demás, pero Dios –y cada vez más los humanos- mirarán hacia dentro, hacia el cómo y porqué hacemos las cosas. Y esto marcará toda la diferencia. Corazón limpio y autenticidad sin fisuras. De lo demás, con apertura, ya se encargará el Espíritu. 

  • Ángeles, entre Dios y nosotros

Los ángeles en la Biblia llevan la “firma” de Dios. Es tal el respeto que manifiestan los escritores sagrados a Dios que suelen evitar colocarle en primera persona. En su lugar, ponen a los ángeles. Miguel significa “quién como Dios”; Gabriel, “fuerza de Dios” y Rafael, “medicina de Dios”. Creer en los ángeles es creer en la presencia trascendente de Dios. “Los ángeles suben y bajan sobre Jesús” (Jn 1,51).

Que esta fiesta nos anime a ser y, sólo luego parecer, de tal forma que también a nosotros nos pudieran confundir con un ángel. Así le sucedió a Pedro cuando, después de salir de la cárcel, fue a la casa donde estaban reunidos los discípulos y, al ser anunciado por la criada, no la creen, y dicen: “Será su ángel” (Hech 12, 15).