Mié
15
Dic
2021

Evangelio del día

Tercera semana de Adviento

¿Eres tú el que ha de venir?

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 45, 6c-8. 18. 21b-25

«Yo soy el Señor, y no hay otro,
el que forma la luz, y crea las tinieblas;
yo construyo la paz y creo la desgracia.
Yo, el Señor, hago todo esto.
Cielos, destilad desde lo alto la justicia,
las nubes la derramen,
se abra la tierra y brote la salvación,
y con ella germine la justicia.
Yo, el Señor, lo he creado».
Así dice el Señor, creador del cielo
—él es Dios—,
él modeló la tierra,
la fabricó y la afianzó,
no la creó vacía,
sino que la formó habitable:
«Yo soy el Señor, y no hay otro.
—No hay otro Dios fuera de mí—.
Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más.
Volveos hacia mí para salvaros,
confines de la tierra,
pues yo soy Dios, y no hay otro.
Yo juro por mi nombre,
de mi boca sale una sentencia,
una palabra irrevocable:
Ante mí se doblará toda rodilla,
por mí jurará toda lengua»;
dirán: «Sólo el Señor
tiene la justicia y el poder».
A él vendrán avergonzados
los que se enardecían contra él;
Con el Señor triunfará y se gloriará
la estirpe de Israel».

Salmo de hoy

Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 R. Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 19-23

En aquel tiempo, Juan, llamando a dos de sus discípulos los envió al Señor diciendo:
«¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?».
Los hombres se presentaron ante él y le dijeron:
«Juan el Bautista nos ha mandado a ti para decirte: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”».
En aquella hora Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista.
Y respondiendo, les dijo:
«Id y anunciad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados. Y ¡bienaventurado el que no se escandalice de mí!».

Reflexión del Evangelio de hoy

Yo soy el Señor y no hay otro

Las personas humanas somos proclives a crear ídolos, a crear dioses falsos, a los que adoramos y rendimos pleitesía, como el dinero, el placer, el poder… El mismo Dios, a través de su profeta Isaías, nos dice que solo Él es Dios, que no hay Dios fuera de Él. Por tres veces nos lo recuerda en esta primera lectura: “Yo soy el Señor y no hay otro”. Es el creador del universo, de todas las cosas, desde la luz hasta las tinieblas, desde la paz hasta de la desgracia. Él es también nuestra salvación y en ninguno otro la podemos buscar.

Estas palabras las entendemos mejor desde el Nuevo Testamento, cuando Dios nos amó tanto que fue capaz de enviarnos al único salvador del mundo, a su propio Hijo Jesús. Y Jesús siguiendo la misma huella que su Padre, nos amó y nos amó “hasta el extremo”. Hasta el extremo de señalarnos con su propio modo de vivir el camino que nos lleva a la salvación, iluminando para siempre nuestras tinieblas. “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas”.

En este adviento, cundo ya hemos saboreado la presencia salvadora de Jesús en nuestra vida, le pedimos que siga con nosotros, que siempre podamos gozar de su luz y de su amor.

¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?

Juan el Bautista, con un género de vida austero, con un mensaje donde predominaba el pecado y la lucha contra el pecado, con la predicación de “un bautismo de penitencia para la remisión de los pecados”, estaba un poco despistado con la figura de Jesús, cuyo estilo de vida y predicación era, podemos decir, más abierto. Por eso, para salir de dudas, envía a dos de sus discípulos a preguntar personalmente a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”. Le pregunta si es él el Mesías anunciado y tan esperado. La respuesta de Jesús es clara para Juan. Se limita a citar lo que Isaías dice que hará el Mesías cuando venga: curar a los diversos enfermos, a los ciegos, los inválidos, los leprosos, los sordos, los muertos y predicar la buena noticia a los pobres. Que es justamente lo que está haciendo Jesús.

Uno de nuestros contantes peligros es hacer a Dios y a Jesús a nuestro gusto. Conocemos el remedio para no caer en esta tentación: ir directamente a Jesús,  acudir a sus palabras, a sus acciones, a sus reacciones… para que nos quedemos y emocionemos con el verdadero y único Señor Jesús, nuestro salvador, nuestra vida.