Jue
11
Jul
2013
El que por mí deja todo, recibirá cien veces más

Primera lectura

Lectura del libro de los Proverbios 2,1-9:

Hijo mío, si aceptas mis palabras y conservas mis consejos, prestando oído a la sensatez y prestando atención a la prudencia; si invocas a la inteligencia y llamas a la prudencia; si la procuras como el dinero y la buscas como un tesoro, entonces comprenderás el temor del Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios. Porque es el Señor quien da sensatez, de su boca proceden saber e inteligencia. Él atesora acierto para los hombres rectos, es escudo para el de conducta intachable, custodia la senda del deber, la rectitud y los buenos senderos. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la rectitud y toda obra buena.

Salmo

Sal 33,2-3.4.6.9.12.14-15 R/. Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará. R/.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.
Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor. R/.

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19,27-29

En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»
Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.»

Reflexión del Evangelio de hoy

  • Dios es escudo para los de vida intachable

Los libros de la Escritura que llamamos Sapienciales suelen no sólo hablar sobre la sabiduría, sino también la asimilan con Dios creador que se hace presente en el orden creado y en la bondad de corazón. Cierto es que toda sabiduría emana de Dios, pero a ella puede aprestarse cada uno fomentando la capacidad de indagación o curiosidad, teniendo la atención siempre despierta y atenta a lo que desfila ante los ojos de cada criatura y, además, ostentando una franca docilidad al saber de los mayores. Para los hombres y mujeres del Nuevo Testamento, la sabiduría es el proyecto del Reino, la fuerza de la Buena Noticia, la verdad de la persona y palabra de Jesús de Nazaret, quién más y mejor nos ha hablado de Dios y de su voluntad de que, por su bondad y en su nombre, seamos felices y abordemos nuestra existencia con intensidad y con estilo samaritano.

  • El que por mí deja todo, recibirá cien veces más

El apóstol Pedro, una vez más tan de nuestro pueblo y estilo, no silencia las habituales actitudes de quien cree ha hecho un esfuerzo y, por lo mismo, espera una satisfacción precisa o compensación. Por eso pide concretas seguridades, pues él y otros compañeros lo han dejado todo por seguir al Maestro. La respuesta que obtiene de parte de Jesús de Nazaret apunta al horizonte final, al mundo nuevo que se abrirá con su resurrección, verdadero trono de la gloria del Hijo del hombre. El nuevo Israel, figurado por los Doce, sigue al Mesías, en abierto contraste con el viejo Israel que lo rechazó. La renuncia a los recursos, la dejación de bienes materiales por el Reino de los cielos no abocarán a la penuria de quien lo haga, sino a una abundancia más que multiplicada, por aquello de que la riqueza del proyecto de Dios para nuestro mundo es humanidad en plenitud, solidaridad que siembra familia y hermandad, cuenta de resultados que arroja misericordia y alegría por sus cuatro costados. El que decida seguir a Cristo no se obsesione con lo que pueda perder, si es que de verdad pierde algo, sino en todo lo que va a ganar con toda seguridad.

Benito de Nursia es un cercano exponente de la sabiduría del Reino de Dios y del regalo del seguimiento de Jesús. Como patrón de Europa, intercede por nuestras comunidades cristianas para que, como él, seamos bendición de nuestro Padre Dios en este preciso momento.