“El pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la ley”. ¿Por qué lloraba al escuchar tales palabras?; ¿lloraban, acaso, por el temor infundido por palabras duras y amenazadoras?; ¿lloraban, tal vez, llevados por la emoción suscitada por palabras melifluas y sentimentales? ¿Podría, en cualquiera de estos casos, decirse de estas palabras que son espíritu y vida? ¿En qué condiciones son las palabras de la escritura espíritu y vida?
Las lecturas siguen el Calendario Litúrgico del Vaticano con algunas variaciones en días puntuales debido a las fiestas propias de la Conferencia Episcopal Española y del Calendario propio de la Orden de Predicadores en España