Ene
Homilía II Domingo del tiempo ordinario
Año litúrgico 2025 - 2026 - (Ciclo A)
“ Tras de mí viene uno que está por delante de mí ”
Introducción al Evangelio del día
En este segundo domingo del tiempo ordinario, una vez concluido el Adviento y la Navidad, la iglesia nos vuelve, otra vez, a poner un pasaje donde Juan Bautista es, aparentemente, el protagonista.
Y digo aparentemente porque todas sus palabras, como se ven en el texto, son para ensalzar la figura de Jesús, dejando claro que él es a lo más un profeta, alejándose de todo protagonismo que no le corresponda.
Él es sólo la “voz que clama en el desierto”, y que Jesús es Dios, el mesías esperado, “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”; y esto último es algo que sólo quien es Dios puede hacer.
San Juan nos invita con rotundidad a mirar y a seguir a Jesús, no buscando ni protagonismos ni falsas interpretaciones hacia su persona. ¿Y por qué esta insistencia, tan repetida en los cuatro evangelios, intentando evitar confusiones entre él y Jesús, entre su mensaje y el del Hijo de Dios?
La razón básica es que la figura de Juan tuvo en el cristianismo primitivo una gran importancia, su figura generó muchas adhesiones; bastantes de sus contemporáneos pensaron que él, con su estilo profético, penitencial, radical y coherente con su vida, era el mesías.
Pero era el último de los profetas, el eslabón entre la ley y la gracia.