May
Homilía VI Domingo de Pascua
Año litúrgico 2025 - 2026 - (Ciclo A)
“ No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros ”
Introducción al Evangelio del día
No podía quedar en lo oculto, en la intimidad del alma y del corazón de los testigos de Jesús, la experiencia de liberación, salvación, “vida nueva”.
La Pascua. Una Iglesia que nace, como cuentan los Hechos de los Apóstoles, no se puede quedar dentro de sus muros, sale a evangelizar a judíos fuera de Jerusalén, a los samaritanos, herejes y paganos, a todas las naciones. Felipe bajó a la ciudad de Samaria que se llenó de alegría: ¿Qué mensaje comunicó Felipe? Conocida la respuesta del pueblo, Pedro y Juan, enviados por la comunidad, se trasladaron a Samaria para imponer las manos y recibieran el Espíritu Santo.
Llenos y acompañados por el Espíritu todo se percibe de otra manera y se responde buscando el bien común; la propia satisfacción no es el objetivo. Acompañados por el Espíritu es posible dar razón de la esperanza con mansedumbre y respeto y buena conciencia, es posible vivir para los demás y se descubre y se entiende el testimonio del Hijo de Dios que murió en la carne y volvió por el Espíritu. Nos lo cuenta Pedro.
Y en el evangelio de Juan se nos habla de la ida de Jesús al Padre y de su vuelta. Jesús, el Hijo de Dios, está con nosotros y es cuestión de cada uno el hecho de recibirlo –tenerlo presente- en nuestra vida… La realidad del encuentro del Padre y el Hijo es el Espíritu, todo AMOR.