Lun
1
Jun
2009
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular

Primera lectura

Lectura del libro de Tobías 1,3;2,1b-8:

Yo, Tobías, procedí toda mi vida con sinceridad y honradez, e hice muchas limosnas a mis parientes y compatriotas deportados conmigo a Nínive de Asiria. En nuestra fiesta de Pentecostés, la fiesta de las Semanas, me prepararon una buena comida.
Cuando me puse a la mesa, llena de platos variados, dije a mi hijo Tobías: «Hijo, anda a ver si encuentras a algún pobre de nuestros compatriotas deportados a Nínive, uno que se acuerde de Dios con toda el alma, y tráelo para que coma con nosotros. Te espero, hijo, hasta que vuelvas.»
Tobías marchó a buscar a algún israelita pobre y, cuando volvió, me dijo: «Padre.»
Respondí: «¿Qué hay, hijo?»
Repuso: «Padre, han asesinado a un israelita. Lo han estrangulado hace un momento, y lo han dejado tirado ahí, en la plaza.»
Yo pegué un salto, dejé la comida sin haberla probado, recogí el cadáver de la plaza y lo metí en una habitación para enterrarlo cuando se pusiera el sol. Cuando volví, me lavé y comí entristecido, recordando la frase del profeta Amós contra Betel: «Se cambiarán vuestras fiestas en luto, vuestros cantos en elegías.» Y lloré. Cuando se puso el sol, fui a cavar una fosa y lo enterré.
Los vecinos se me reían: «¡Ya no tiene miedo! Lo anduvieron buscando para matarlo por eso mismo, y entonces se escapó; pero ahora ahí lo tenéis, enterrando muertos.»

Salmo

Sal 111,1-2.3-4.5-6 R/. Dichoso quien teme al Señor

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo. R/.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12,1-12

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: "Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia." Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?»
Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.

Reflexión del Evangelio de hoy

Actitudes muy distintas ofrecen las dos lecturas. La primera una obra de misericordia, según rezaban los catecismos antiguos, “enterrar a los muertos. La segunda una violencia injusta contra los vivos, hasta matarlos. Para los paleontólogos descubrir un enterramiento humano es anunciar que allí existió un ser humano. La violencia, por el contrario es condición heredada en el proceso de evolución, que el proceso de humanización exige superar. Se presentan, pues dos caras contrarias de la condición humana. Si nos atenemos a la lectura del evangelio la actitud inhumana y violenta de los labradores merece una respuesta también violenta, ”acabará con ellos”. Esta parábola, que expresa con claridad cómo habían sido recibidos los enviados de Dios –profetas- por representantes oficiales de la religión, - la parábola Jesús la dirige “a los sumos sacerdotes, a los letrados, a los senadores”- falla en su final. Dios no acabará con los que matan a su Hijo. No los excluirá de la viña del Señor, aunque sí incorporará a otros. La misericordia de Dios se impone sobre lo que los seres humanos –siempre con residuos violentos– entienden por justicia. La “venganza” la ofrecerá la historia al convertir en “piedra angular para construir la auténtica humanidad, la persona por tanto más noble de esa historia, al que los personajes de la religión judía “desecharon” como inútil o perversa, como pervertidor de su religión.

Reflexionamos de este modo sobre la Palabra de Dios el día de la fiesta de san Justino. Fue san Justino el cristiano que con más energía captó, en el inicio del cristianismo, la real y necesaria relación entre fe y razón, la filosofía griega y los evangelios. Fue el santo que entiende que en la búsqueda de la verdad es necesario descubrirla donde está: en la Filosofía o en la Sagrada Escritura.