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"Ser testimonio vivo de Cristo al igual que Santo Domingo"

8 de octubre de 2018

  El domingo 7 de octubre, día de la Solemnidad de Nuestra Señora Virgen del Rosario, un grupo de 30 laicos en República Dominicana, hicieron la promesa a dedicar su vida siguiendo la doctrina y la regla de Santo Domingo de Guzmán.

  La ceremonia comenzó a las once de la mañana, los laicos dominicos entraron en la Iglesia del Convento de los Dominicos con una bonita procesión acompañando a sacerdotes y novicios. La eucaristía, estuvo a cargo de Fr. José Hernando O.P., vicario de la Orden y asesor de la fraternidad laical desde su inicio. Estuvieron también concelebrando algunos frailes del convento: Fr. José Manuel Rodríguez O.P., párroco de la Parroquia Santo Tomas de Aquino, Fr. Octavio Sánchez O.P., Fr. Alexis Coffi O.P. y Fr. José Alberto Hidalgo  Alarcon, O.P.

  En la homilía, el padre Pepe recordó la historia del Rosario y la importancia de su rezo todos los días y en todo momento. En las alegrías, dando infinitas gracias por su bondad y en las tristezas, pidiendo fortaleza y descansando confiadamente en las manos protectoras de nuestro Señor. Recordó las palabras del papa Francisco a rezarlo con devoción y al final ofrecernos: “Bajo tu amparo…”.

  Al acabar la prédica, los laicos expresaron el deseo de unirse a Cristo, caminando en una vida nueva conforme al proyecto apostólico de Santo Domingo. Mientras, sostenían en sus manos una vela encendida, símbolo de luz y sabiduría divina, que se comprometieron a llevar y a difundir por el mundo con dinamismo, en el lugar en que se encuentren. Cada uno prometía vivir según la regla de los seglares dominicos por toda la vida. Ser testimonio vivo de Cristo al igual que Santo Domingo lo fue, entes activos de caridad y de esperanza en medio de un mundo y una época convulsa.

  Con un alegre y solidario abrazo de paz sintieron la acogida a la familia de la Orden de Predicadores. Al concluir la ceremonia recibieron la bendición de que la gracia de Dios sea siempre su inspiración y causa para vivir el don de su vocación, llamados para el bien de toda la Iglesia y de la humanidad. Una vez concluido todo se reunieron a tomar algunas fotos del grupo.

Ana Rosa de Ramos, OP