Noticia

“Romper fronteras, abrir nuevos caminos, construir puentes, ensanchar los horizontes congregacionales”

21 de mayo de 2019

  El lunes 20 de mayo comenzó oficialmente la Asamblea General 2019 de las Misioneras Dominicas del Rosario en Madrid. Se trata de la asamblea con mayor diversidad cultural y generacional.

  Raquel Gil, coordinadora general, compartió unas palabras motivadoras para la apertura de esta asamblea. Raquel animaba a sus hermanas a “nacer de nuevo”, romper fronteras, abrir nuevos caminos, construir puentes, ensanchar los horizontes congregacionales. A resituarse en lo esencial y preguntarse qué es lo nuevo que el Señor quiere de las hermanas de la congregación.

  Gil, instó en su discurso a asumir una actitud proactiva y constructiva, en libertad, confianza y esperanza; a encontrar respuestas valientes a las nuevas preguntas que plantea el mundo actual.

  La coordinadora general explicó cómo se ha hecho la síntesis del trabajo realizado por las comunidades para la asamblea. Daisy Xavier, consejera general, fue traduciendo a inglés para ayudar en la comprensión de algunas informaciones a las hermanas de Asia.

  Continuó la jornada con la misa de apertura engalanada de símbolos y gestos propios de las diferentes culturas allí presentes, y acogiendo la Palabra y la eucaristía que acompañarán a las misioneras durante estos días de trabajo y reflexión. También acompañaron a estas dominicas otras hermanas de las comunidades de Madrid, la comunidad del juniorado congregacional y algunas maestras del Colegio Stella Maris. La misa fue transmitida en vivo por Facebook y se encontrar en la cuenta de Facebook de la congregación.

Discurso de apertura de la Asamblea General

Muy queridas hermanas:

Sean bienvenidas a la Asamblea General de la Congregación a la que hoy damos inicio. Muchas gracias por vuestra colaboración en la preparación y vuestra disponibilidad para estar hoy aquí, desde los cuatro continentes, dejando la multitud de tareas que cada día se nos presentan. Nuestro agradecimiento también a todas las hermanas, que, aunque no estén presentes, hacen posible, con su apoyo y oración, la realización de este encuentro.

Una vez más, Jesús nos invita “a nacer de nuevo”. Nos invita a romper fronteras, abrir nuevos caminos, construir puentes y ensanchar nuestros horizontes congregacionales. Una Asamblea General es un momento de gracia para dejar que el Espíritu de Jesús siempre libre, siempre nuevo, fluya en los espacios que tendremos de reflexión, de diálogo y de discernimiento.

Ya no estamos en tiempos de poner remiendos o repetirnos eternamente, el mundo nos exige respuestas y no podemos responder a las preguntas de hoy con las respuestas de ayer.  Una Asamblea es un momento propicio que nos puede ayudar a recordar quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir.

El futuro de la Congregación estará marcado por la capacidad que tengamos de generar nuevas prácticas de vida y de misión que den testimonio creíble de que seguimos al Señor.

Urge realizar una profunda reflexión y entrar en un proceso de búsqueda sincera que nos permita resituarnos en lo esencial y prioritario y preguntarnos de nuevo qué es lo que el Señor quiere de nosotras, Misioneras Dominicas del Rosario, aquí y ahora.

Esta reflexión, tan urgente como necesaria, es condición indispensable para crear nuevos proyectos compartidos, que entusiasmen, den esperanza y respondan a los desafíos de hoy.

Pidamos al Señor agudice nuestra mirada y nos ilumine con su Luz para que podamos descubrir sus huellas por los caminos de nuestra propia historia, la historia de la Congregación y la de los pueblos con quien compartimos la vida.

Queridas hermanas, esta Asamblea General se celebra a la mitad de camino entre dos Capítulos Generales. En ella compartiremos lo que se ha podido lograr en el primer trienio según el Plan General de Trabajo, revisaremos las acciones planificadas y marcaremos las prioridades, de cara al Capítulo General de 2022.

Deseamos vivir esta Asamblea desde una actitud proactiva y constructiva, donde todas participemos en el diseño de nuestro futuro como Congregación.

Una Asamblea donde reine la libertad, la confianza y la esperanza. Un espacio en que la oración, la comunicación, la coherencia y el consenso den consistencia y solidez a nuestras planificaciones, aportando un fuerte sentido de pertenencia Congregacional.

Terminada la Asamblea volveremos de nuevo a la vida del día a día, ojalá que este encuentro fraterno fortalezca nuestro caminar misionero, nos dinamice y nos proporcione un nuevo aliento en la Misión para dar respuestas valientes a las situaciones actuales que atraviesan los más pobres y excluidos de nuestros pueblos.

Como nos decía la Hermana Teresa Maya CCVI, en la Asamblea de la UISG:

“Necesitamos una nueva forma de dar testimonio, que manifieste nuestros valores, que sea más inteligible y accesible para nuestro tiempo. La noticia del Evangelio debe ser contada en arte, símbolo y gesto. Estos son tiempos para el tipo de significado profundo que no se puede encontrar en las palabras… Necesitamos darles a nuestras mentes racionales un año sabático para que el subconsciente creativo, no lineal, pueda ayudarnos a navegar a través de la historia, la poesía, el arte, los símbolos y los gestos. Tenemos un nuevo llamado apostólico a ofrecer significado a nuestro mundo sufriente, con el lenguaje no-verbal que sólo nuestra vida consagrada puede hablar tan bellamente. Necesitamos ofrecer una profecía que el mundo pueda ver”.

Con estas bellas palabras, iniciamos nuestra Asamblea General.

Muchas gracias, hermanas.

María Raquel Gil