Fray Álvaro Osorio y Guzmán

Hijo de Pedro Álvarez Osorio y de Urraca Moscoso, señora de Alta­mira, ingresó como dominico en el convento de San Esteban de Salamanca el 20 de marzo de 1489. Después de profesar y comenzar sus estudios en ese convento, fue enviado al de París a estudiar, donde fue discípulo de Juan Clareo, que será elegido general de los dominicos en Roma el año 1507. Entre los electores estuvo Álvaro Osorio, que era también prior del convento salmantino. En 1505, Fernando el Católico le había nombrado maestro de su nieto, el infante Fernando, hijo de su hija Juana y el rey Felipe I. En un primer momento este oficio no le exigía demasiada dedicación, al menos no le impidió comprometerse a ser prior de San Esteban de Salamanca. Pero, cuando el 25 de septiembre de 1506 murió inesperadamente Felipe I después de breves meses de reinado efectivo, Osorio sale de inmediato a Tordesillas, donde su primo Pedro Núñez de Guzmán, ayo del Infante, estaba resistiendo las presiones del partido flamenco. Querían estos encerrar al niño en el castillo, que había sido entregado, contra la voluntad expresa de la reina Isabel, a La Chaulx; temían que si quedaba en poder de los castellanos podrían convertirlo en rey titular, pues el hijo mayor Carlos estaba en Flandes y la reina madre estaba oficialmente declarada incapaz de asumir el gobierno. Llegó gente armada de Valladolid acompañada de oidores de la Chancillería y pudieron llevar a Fernando a la ciudad del Pisuerga. Les acompañó Álvaro Osorio hasta Valladolid, donde «fueron recibidos con mucha alegría y aposentaron al Infante en las casas de la Chancillería. De allí fue el Maestro Fr. Álvaro a Burgos a hablar con la reina Doña Juana, madre del Infante, y darle cuenta de lo que acerca de la persona del Infante se había dispuesto. Y luego que volvió a Valladolid, dio orden de que pasasen al Infante al Colegio de San Gregorio, casa de su orden». El rey Fernando se encontraba entonces en Nápoles buscando la consolidación de las recientes conquistas de Gonzalo de Córdoba. Cuando regresó a ocuparse otra vez del reino de Castilla, le confirmó a Álvaro en el cargo de maestro de su nieto en 1508, y desde entonces el dominico le acompañó y asistió, siendo también su capellán mayor, hasta el año 1518, cuando Carlos I envió a su hermano Fernando a Flandes, sin los consejeros que le habían servido hasta entonces. Álvaro Osorio, que ya era obispo de Astorga desde junio de 1515, se retiró ahora a su obispado, donde reunió un sínodo en 1518, cuyas constituciones estuvieron en vigor hasta 1544. En su diócesis le sorprende la guerra de las Comunidades, en la que se alineó con los imperiales. La Junta de las Comunidades le declaró traidor el 17 de marzo de 1521. Durante una estancia en Roma, a donde había ido con el objeto de entrevistarse con Pablo III y buscar apoyos para los deseos de Carlos I de alentar la liga contra los turcos y poner las bases para un arreglo pacífico entre España y Francia, murió el 10 de abril de 1539.


Bibl.:P. Rodríguez López, Episcopologio asturicense, 3 vol., Astorga 1906-10; J. Cuervo, Historiadores del Convento de San Esteban, 3 vol., Salamanca, 1914; A. Palomeque Torres, Episcopologio de las sedes del Reino de León. León, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro” 1966.

 Á. Martínez Casado