Evangelio del día
Vigésimo quinta Semana del Tiempo Ordinario - Año Par

Del día 23 al 29 de Septiembre de 2012

El Hijo del hombre va a ser entregado

Introducción a la semana

De las tres lecciones en las que se concentra el contenido cristiano que Jesús de Nazaret imparte a los suyos, y que conocemos como los tres anuncios de su pasión, muerte y resurrección, en este domingo tenemos la segunda de ellas. Tal rechazo había sido atisbado en el Viejo Testamento (el justo perseguido por su bondad y fidelidad a Yahvé), y es indudable que el estilo de vida que Jesús indica a sus seguidores debe aún hoy, más que nunca, interpelar a nuestras comunidades cristianas, que no deben asustarse ante las liberadoras paradojas evangélicas: el último, el servidor, la acogida a los débiles… Con oportunidad, Santiago nos recuerda que no olvidemos el estilo de Jesús, pues si lo olvidamos seremos un acabado antitestimonio evangélico.

En el primer tramo de la semana no nos consta memorias relevantes, salvo la celebración de María bajo la advocación de la Merced; no así en su segunda mitad en el que evocaremos a Vicente de Paúl, fecundo en sus obras serviciales como pocos (Hermanas de la Caridad, Padres Paúles, entre otras); también a Domingo Erquicia OP., y hermanos mártires del Japón, tanto nativos como foráneos, martirizados en diversos momentos. Cerramos la semana con la evocación de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

Varios fragmentos de literatura sapiencial, y ésta de diversos libros bíblicos, tendremos en la franja de la primera lectura. Sentencias que nos hablan de que Dios no atiende al soberbio, que mira siempre al corazón del hombre y, además, tiene una palabra que es operativa siempre. El Eclesiastés con su peculiar ‘pesimismo’ (nada nuevo bajo el sol), o su realismo al afirmar que hay tiempo para todo, para concluir con un saludable consejo: no nos olvidemos de nuestro Hacedor.

El evangelio abre con la parábola de la lámpara, y sigue con el breve, pero encantador, párrafo de la familia de Jesús. El miércoles escucharemos el envío de los doce apóstoles, seguido del paréntesis narrativo de las dudas de Herodes (¡si él había decapitado a Juan!) y la declaración creyente de Pedro, para concluir con el más que breve segundo anuncio de la pasión de Jesús.

Seductor parentesco el que nos proporciona la Palabra del Maestro.

Fr. Jesús Duque O.P.

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

Días de la semana