Evangelio del día
Vigésimo cuarta Semana del Tiempo Ordinario - Año Par

Del día 16 al 22 de Septiembre de 2012

El que quiera venirse conmigo..., que cargue con su cruz y me siga

Introducción a la semana

Abre esta última semana del estío con los momentos finales del ministerio de Jesús en Galilea, donde pide a los suyos que le digan qué dice la gente de Él, tras sus idas y venidas evangelizadoras por lugares tan queridos por el Maestro. De paso Pedro hace la declaración mesiánica más inspirada, que enlaza con el modelo profético del Siervo de Yahvé que se declara en el tercer canto del Deuteroisaías: mesianismo con pasión redentora y liberadora. A su vez, Santiago entra en polémica respecto a que la fe hay que evidenciarla no en proclamas teóricas sino en obras que rezumen cercanía y caridad.

Estamos en unos días en los que disponemos de variedad de testigos, manifestando una vez más, el impresionante caleidoscopio de la gracia en las personas y comunidades creyentes. Destaquemos, entre otros, al jesuita Roberto Belarmino, teólogo de la curia romana; al pacense Juan Macías OP., emigrante al Nuevo Mundo donde en extrema sencillez vivió su servicial fe; a los que con su sangre regaron Corea e hicieron posible allí el mensaje evangélico (Andrés Kim Taegon, Pablo Chong Hasang y un centenar largo de mártires), el muy popular en Nápoles Jenaro; al publicano Mateo, llamado por el Señor, y al bueno de Francisco de Posadas OP., cuya compasión vivida en su Hospitalico aún se recuerda en Córdoba.

Nos sigue acompañando la I Carta a los Corintios que nos brindará densos argumentos: la tradición sobre la Cena del Señor, el símil del cuerpo que Pablo lo borda en su aguda pedagogía, el himno de la caridad, la resurrección de los muertos como argumento ineludible de la predicación y resurrección cristianas, pues la de cada uno de nosotros está unida a la de Cristo.

El evangelio nos mostrará a lo largo de estos días cuáles son las obras de Jesús Salvador: curación del siervo del centurión, resurrección de la hija de la viuda de Naín, lamentación de Jesús acerca de la presente generación, el bello relato de la pecadora perdonada, el apunte acerca del entorno personal más inmediato de Jesús por los caminos galileos, y, por último, la conocida parábola del sembrador.

Jesús cura y perdona, consuela y acompaña; Jesús, en definitiva, humaniza.

Fr. Jesús Duque O.P.

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

Días de la semana