Evangelio del día
Vigésima semana del Tiempo Ordinario

Del día 14 al 20 de Agosto de 2011

Guardad el derecho, practicad la justicia, que mi salvación está para llegar

Introducción a la semana

El libro de los Jueces cuenta la historia de Israel desde la llegada a la tierra prometida hasta el comienzo de la monarquía, un tiempo revuelto en que los israelitas se mezclan con los pueblos ocupados y adoptan sus dioses. Los “jueces” son líderes carismáticos, que no sólo juzgan, sino que gobiernan durante una época en que apenas hay instituciones civiles. Su misión es reprochar al pueblo sus constantes infidelidades (sobre todo la idolatría) frente a la fidelidad de Dios y procurar que se enmiende para obtener de nuevo el favor de Dios.

Algunos actos de estos jueces manifiestan, por su crueldad, que todavía estamos en tiempos bárbaros, muy lejos del espíritu del Evangelio, aunque, por otra parte, sean reflejo de la seriedad con que se trata de cumplir los compromisos adquiridos ante Dios. Es importante apreciar su valor, pese a todo, situándolos en su contexto histórico. También se ridiculiza a la monarquía, que todavía Israel no ha inaugurado en su propio suelo: es un timbre de gloria depender sólo de Dios, sin intermediarios institucionales. Al final de la semana, el libro de Rut exalta los valores familiares y la bendición de Dios sobre los que le son fieles (en este caso, las mujeres principalmente).

Nuevamente leemos una serie de parábolas de Jesús, que subrayan aspectos de su predicación sobre el reino: el riesgo que corren los que lo rechazan, el peligro de las riquezas, la hipocresía de los que contradicen con su conducta lo que enseñan de palabra, la generosidad desconcertante de Dios y la radicalidad que supone el mandamiento de amarlo con todo el ser, amando a la vez consecuentemente al prójimo.

Celebramos la Asunción de Nuestra Señora: en ella contemplamos el destino de toda la humanidad redimida, anticipado en María, que fue “elevada en cuerpo y alma a los cielos”, es decir, que goza de Dios para siempre y en toda su integridad humana.- Entre los primeros dominicos, recordamos a san Jacinto de Polonia, evangelizador del este de Europa, y al beato Manés, hermano de santo Domingo.- San Bernardo de Claraval es conocido por la dulzura de su temperamento y el vigor de su espiritualidad, que conquistó a multitud de jóvenes para la vida monástica medieval.

Fray Emilio García Álvarez

Fray Emilio García Álvarez
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Días de la semana