Evangelio del día
Undécima Semana del Tiempo Ordinario - Año Impar

Del día 12 al 18 de Junio de 2011

Recibid el Espíritu Santo

Introducción a la semana

Volvemos al Tiempo ordinario, durante el cual vamos ahondando en el misterio de Cristo, que en los “tiempos fuertes” de Cuaresma y Pascua hemos contemplado con una especial intensidad. A la luz de la palabra de Dios y guiados por el Espíritu, cuya venida acabamos de celebrar, proseguimos nuestro itinerario litúrgico a partir de la Semana 11ª de este Tiempo ordinario.

Ahora es san Pablo quien nos habla en el texto de su segunda carta a los fieles de Corinto. Presenta su ministerio apostólico como un servicio desinteresado y comprometido al Evangelio y lo defiende con vigor frente a otras influencias surgidas, sin ninguna garantía de autenticidad, en el seno de la comunidad corintia. Pondera incluso, con propósito apologético y con cierto pudor, algunas características significativas de su labor misionera: por una parte, menciona las numerosas adversidades sufridas y, por otra, las inefables experiencias místicas vividas, queriendo resaltar que la fuerza de su palabra le viene únicamente de Cristo; “porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.

Parte importante de ese ministerio apostólico es su preocupación por la seguridad material de la Iglesia-madre de Jerusalén. Exhorta a los corintios a ser generosos para con sus hermanos necesitados, como lo han sido otras comunidades menos “pudientes” que ellos. En eso se ha de demostrar su verdadero espíritu cristiano, presidido por el amor, sabiéndose amados ellos mismos por Dios y enriquecidos por Cristo.

Ese mismo espíritu es el que Jesús vino a encarnar y proclamar, tal como lo recoge Mateo en el “sermón del monte” (evangelios de esta semana): amar al enemigo, socorrer al necesitado, vivir con sobriedad y abiertos a lo absoluto, orar a Dios con espíritu filial, poner el corazón en los bienes definitivos, mirarlo todo con ojos limpios, abandonarse con confianza en manos de la providencia.

Así vivió él, al que celebramos como “Sumo y eterno sacerdote” (fiesta del jueves) por haber compartido nuestra condición humana hasta entregar su vida al Padre por nosotros. Con ello nos hizo capaces de obrar también nosotros de esa misma manera.

Fray Emilio García Álvarez

Fray Emilio García Álvarez
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Días de la semana