Dom
5
Feb
2017

Homilía Quinto Domingo de Tiempo Ordinario

Año litúrgico 2016 - 2017 - (Ciclo A)

Alumbre así vuestra luz a los hombres

Pautas para la homilía

Cuando partas tu pan con el hambriento… brillará tu luz en las tinieblas

La fe que se vive es una fe que se comparte. La comunidad es un referente para la práctica diaria en lo que se cree, y el escenario propio donde se realizan los actos de justicia. Partir tu pan con el hambriento no sólo es un acto de misericordia, también es un acto de justicia, integrador, no es darle lo que le falta es darle lo que le es debido, porque no ha tenido la oportunidad para vivir dignamente, porque la sociedad se lo ha negado.

En no pocas ocasiones hemos escuchado que con los recursos que la tierra posee hay posibilidades de paliar el hambre de todos los pobres de la tierra, aun así, el acto de justicia no acontece: ni ayer, ni hoy. ¿Es por falta de rezar? Me temo que no. Aunque el mundo de hoy adolece de una profunda espiritualidad, lo que no acontece como acto de justicia no resquebraja nuestras entrañas. Hay que dejarse quebrar en las entrañas para comprender que tu pan se puede hacer extensible a los demás, así brillará una luz distinta de las tinieblas del egoísmo y la injusta distribución de los bienes de la tierra.

Débil y temeroso

San Pablo habla de sus inicios en la predicación apostólica, recordando que no se presentó como un erudito, sino más bien débil y temeroso. Su saber era acerca de Jesucristo, y éste crucificado. Su palabra era una manifestación del Espíritu para que la fe no se apoye en el saber de los hombres que es caduco, sino en el poder de Dios, que es más amplio.

Esta es una reflexión que hemos de hacer todos cuantos creemos en Cristo, en algún momento de nuestra vida. El temor y la debilidad no han de ser un impedimento para el que habla de Cristo, ni para quien siente la vocación, ni siquiera para los que buscan la perfección en los otros y tampoco la haya en sí mismo. Hay que dejar paso a la gracia de Dios que se manifiesta y realiza en la debilidad de los que lo buscan. Los que buscan pecados que señalar deberían aprender también esta lección: en algún momento ellos serán señalados, se verá su debilidad, y necesitarán de la gracia de Dios. Dios se manifiesta en lo pequeño y desbaratado.

Alumbre así vuestra luz a los hombres

Para que la fe se contagie, ha de haber signos externos que muestren que hay gente que cree en Jesucristo, en su amor, en su acción salvadora. Sin un Padrenuestro rezado profundamente, sin un acto de misericordia realizado todo se convierte en desazón, se vive en la privacidad. Pero aunque la fe sea personal, ha de manifestarse con coraje para que interpele a cuantos nos vean testimoniar a Jesús vivo y resucitado. No podemos escondernos, ocultarnos, ni por miedo ni por vergüenza, porque somos responsable de una buena noticia que hemos de compartir. La fe no es solo para unos pocos, es para todo aquel que quiera escuchar y bendecir a Dios.