Dom
29
Sep
2013

Homilía XXVI Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2012 - 2013 - (Ciclo C)

Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto

Pautas para la homilía

  • Los que se fían solo de las riquezas

Amós denuncia como todo profeta, las grandes injusticias sociales que le toco vivir en su tiempo. Y paradójicamente estas palabras resuenan siempre con gran actualidad, en el mundo en que vivimos.

Hoy la brecha que existe entre los países ricos y los países pobres, es cada vez más notoria y pone de manifiesto la gran desigualdad social.
El profeta pretende llamar la atención del pueblo que selló la alianza con Dios, es decir que lleven a cabo una vida basada en la justicia, el amor, y la solidaridad, con el mismo amor que Dios tiene a su pueblo.

  • El camino de la fe en Dios

Descubrir la verdadera experiencia de Dios en la vida es un requisito imprescindible para vivir de acuerdo al programa del Evangelio de Cristo. Este es el lema que con gran entusiasmo intentó predicar San Pablo en las comunidades por las que pasó.

La fe que el apóstol defiende no es una tarea fácil, pero es posible intentar vivir centrado en Dios, con profundidad y gran esperanza, porque ante todo es un Dios de vida más allá de este mundo.

La experiencia cristiana protagonizada por Cristo y por el hombre, es una apuesta de salvación para todos, una salvación que cosiste en recorrer un camino junto a Jesús, y donde se pone de manifiesto una serie de requisitos resumido en hacer el bien y obrar con justicia.

  • Compartir la vida y Construir Fraternidad

La parábola de Jesús en este domingo sirve para evidenciar que la Palabra de Dios sigue actualizándose en nuestras vidas aquí y ahora. Sorprende comprobar la descripción que Jesús realiza sobre los tiempos convulsos en ámbitos sociales, políticos económicos, culturales, que nos puede hacer pensar y tomar conciencia de nuestra condición cristiana.

Los problemas de nuestro mundo, hacen posible que nos paremos a pensar de qué modo hacemos presente el Reino de Dios en nuestras vidas. Una de las consecuencias de la crisis por la que estamos pasando es el aumento de un 5,4% de ricos en España en 2012. Paradójicamente al igual que hay más ricos, también comprobamos como cada vez hay más familias que no perciben ayudas, ni ingresos. Esto claramente nos debe alarmar y tomar conciencia de la sociedad en la que nos estamos convirtiendo y construyendo.

El camino inaugurado por Jesús de Nazaret está dedicado principalmente a la lucha por la justicia, por un mundo nuevo donde todos podamos formar parte del Reino de Dios, y para ello se establece una forma de ser: Compartir y hacer más fraternas nuestras vidas.

Uno de los pilares fundamentales de las primeras comunidades cristianas era compartir entre sus miembros no solo la vida, sino también los bienes y ponerlos en común. Además juntos celebraban la fe en Jesucristo de una forma admirable. Esta forma de vivir y relacionarse produjo gran sorpresa y admiración por comprobar una gran fraternidad en la unidad.
Una consideración importante señalar es que las riquezas como tal, no son malas, Jesús no era contrario a ellas. Él mismo compartió banquetes y conversaciones con clases pudientes de su tiempo. Pero lo que sí criticó con dureza es la acumulación desproporcionada de riquezas y de poder de los dirigentes de Galilea, cometiendo injusticias y enriqueciéndose a costa de las personas más débiles y humildes de la sociedad.

En este punto es donde Jesús se mostró contrario y radical, con la parábola, pues para seguir sus pasos se deben poner en práctica las mismas actitudes y opciones que Él hizo. Compartir toda la vida y sembrar el amor, la justicia, y la igualdad de todos, porque todos estamos llamados a ser hijos e hijas de Dios.