Mar
Homilía Domingo de Ramos
Año litúrgico 2025 - 2026 - (Ciclo A)
“ Mira a tu Rey, que viene a ti, humilde, montado en una borrica… ”
Introducción al Evangelio del día
Antes de la procesión del Domingo de Ramos hemos escuchado cómo san Mateo narra la entrada de Jesús en Jerusalén montado en un humilde burro, mostrando su sublime divinidad abajándose infinitamente ante nosotros. Movidos por esa divina humildad, nosotros aclamamos y seguimos a Jesús llevando nuestro ramo.
La primera lectura de la Eucaristía es una parte del tercer Canto del Siervo, que Dios inspiró a Isaías para anunciar, unos 570 años atrás, estando deportado en Babilonia, que Dios no sólo les liberará a ellos, sino a toda la humanidad, por medio de Jesús, su Siervo.
El Salmo 21 va en consonancia con los cuatro Cantos del Siervo, pues el salmista se siente perseguido y maltratado por un grupo de malvados. Pero se puso en manos de Dios, y Él le socorrió.
En el Cántico de Filipenses san Pablo nos ayuda a tomar conciencia de lo que vamos a vivir en Semana Santa: el mismísimo Hijo de Dios se humilló hasta someterse a una brutal muerte de Cruz, tras lo cual el Padre lo ensalzó por encima de todo lo existente. Ante ello, nosotros debemos arrodillarnos interiormente con suma humildad, admiración y agradecimiento.
Por último, a modo de visión panorámica de lo que vamos a vivir el Jueves y el Viernes Santos, escuchamos la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo, desde la institución de la Eucaristía hasta el entierro del Crucificado. Escuchando esta larga lectura con devoción, la Iglesia nos brinda la oportunidad de acompañar interiormente a Jesús, el Hijo de Dios, en esos intensos momentos que fueron cruciales en la Historia de la Salvación.