Sun
26
Jul
2015

Homilía XVII Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2014 - 2015 - (Ciclo B)

Lo seguía mucha gente

Pautas para la homilía

  • El hombre está hecho para la vida

"Lo seguía mucha gente porque había visto los signos que hacía con los enfermos". En esta pequeña frase del texto se refleja claramente como el hombre está hecho para la vida, como la presencia de Dios en nuestras vidas es consuelo y ayuda ante el sufrimiento, ante el dolor de la enfermedad que en muchos casos nos aqueja de forma inesperada y dura. Sí, los hombres buscaban a Jesús por sus signos con los enfermos, manifestación del poder de Dios entre los débiles.

Vemos como el hombre se acoge a Dios a través de su Hijo, de su Profeta (como más adelante se lo nombrará en este mismo relato evangélico). Jesús el Dios de la vida, el que es seguido por multitudes que buscan consuelo en sus cuerpos dolientes.

  • La suma de Dios y los hombres

"Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno le toque un pedazo" Es muy curiosa la anotación del evangelista "bien sabia él lo que iba a hacer". La multiplicación de los panes y los peces, figura de la Eucaristía también nos pone delante cual es la actitud con la que debemos acercarnos a Dios y al Sacramento; y cuál es la actitud la cual debemos revisar en nosotros para ser creyentes y discípulos verdaderos y creíbles de Jesús.

Ante todo debemos ser hombres y mujeres de Fe; estar abiertos a la sorpresa de la acción de Dios y no sobreponer nuestros pobres criterios humanos ante los planes de Dios. Dios nunca se deja ganar en generosidad y eso del ciento por uno se hace latente en nuestro quehacer diario. Cuando entregamos cuanto tenemos y cuanto somos en Sus manos y no titubeamos en buscar dentro de nuestras cortas mentes soluciones al problema prácticamente imposible que se nos plantea. Para vivir desde esta clave necesitamos un trato asiduo e íntimo con Jesús-Eucaristía, que se hace alimento para el cuerpo y el espíritu, que se multiplica en el filo de una montaña a una multitud hambrienta y se me ofrece a mí en la comunión cada día; que está presente en la acción de gracias y en el que sufre; en el corazón de aquel que le busca tan solo para saciar su hambre o su dolor corporal y en aquel que desea en lo profundo de su corazón ser una sola cosa con Él.