Dom
1
Jul
2018

Homilía XIII Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2017 - 2018 - (Ciclo B)

Seres saludables que miran con otros ojos

Pautas para la homilía

Las criaturas del mundo somos saludables

A veces se nos olvida que hemos sido creados como seres saludables y esencialmente buenos. Mostramos, por defecto, cierta reluctancia a identificar lo bueno que nos habita, por no hablar de lo que nos cuesta apostar por lo intrínsecamente sano que hay en las personas cotidianas. A menudo, es mucho más transparente a nuestros ojos “lo menos saludable”que se mueve entre nosotros, que la certeza de que todos, sin excepción, hemos sido creados como seres capaces de bondad, dotados con la habilidad de la confianza. Podemos ser seres con herramientas para fomentar entornos saludables que generen la oportunidad de hacer las cosas de otra forma.

Por eso, …te ensalzamos Señor porque nos has librado de vivir sometidos a la muerte que acarrea el no creer en las 70 veces 7 oportunidades de cada persona. Te ensalzamos Padre-Madre Dios por sacarnos del abismo que supone vivir instalados en la desilusión, el juicio y la intolerancia. Nos haces revivir cuándo nos sacas de la fosa de creernos superiores, merecedores, más dignos que el resto. Presencia cercana que evaporas nuestra cólera y nos regalas la paciencia, no apartes de nosotros la confianza ciega en la posibilidad, en la transformación, en el crecimiento… prepara nuestro corazón para la sorpresa. Inúndanos, por favor, de danza cuándo asome nuestra queja y nos empeñemos en masticar arena entre los dientes.

Enriquécenos con tu pobreza

Al leerla, la carta a Corintios nos parece de rabiosa novedad. Frente a la imperiosa necesidad del adquirir, del poseer, se nos abre la oferta completamente contracultural que propone este oxímoron, “enriquecerse con pobreza”. Ésta sencilla formulación nos golpea la mente e irrumpe como tremenda liberación en nuestra lógica de seres humanos inoculados, en mayor o menor medida, por la dependencia del más. Del ser más, del tener más. La propuesta es radical, tratar de incorporar y promocionar lo que normalmente es desechable y pobre, porque la verdadera riqueza está en igualar.

Bienaventurados seríamos si descubriésemos que la fortuna es poder transitar los caminos de desposesión que instauran la justicia y la generosidad. Bienaventuradas seremos si permitimos que todos/as sean, tengan y vivan. En abundancia viviríamos si fuéramos capaces de descubrir que mientras la vulnerabilidad y la desigualdad acampen entre nosotros, nuestra integridad, nuestra “segura riqueza”, estará siempre amenazada. Recoger poco es ahora abundancia, concebir lo común es garantía de opciones. Desear un nosotros, descartando el yoismo, equilibra nuestros encuentros, nos acerca a la riqueza.

"¿Quién me ha tocado?"

En medio del gran ruido, Jesús, distingue la fragilidad y se dirige a ella. El contexto ofrece la tentación de seguir adelante, hay empujones, jaleo, salgamos de aquí… Pero a él parece no interesarle demasiado la idea de dejarlo pasar, de seguir adelante. Aquello del “no, es que no me pude parar, había mucha gente, íbamos de prisas…” parece que no va con él. En su corazón emerge un impulso más fuerte, “no, pero, espera, insiste: ¿quién me ha tocado?”.

Alguien sufre, no hay más argumentos, no hay excusas, no le asusta lo quebradizo, confía en que la angustia puede ser mirada de otra forma, con otros ojos. Intuye la necesidad y se hace presente ella. Allá donde otros no confían, tiran la toalla y sólo ven muerte, él intuye vida y posibilidad. Ha descubierto que hay algo que es más fuerte que el desánimo o la impotencia. Vive la confianza. "No temas; basta que tengas fe”.

¿Nos reconocemos presentes tratando de mirar el sufrimiento desde la confianza? ¿cómo reaccionamos ante la fragilidad que se confunde con el barullo? ¿insistimos en saber quién nos ha tocado? ¿en nuestras sociedades, en nuestras comunidades, sentimos el impulso de dirigirnos hacia la fragilidad para preñarla de oportunidad?...

Hermanos y hermanas: Ojalá podemos llegar a ser personas saludables. Seres capaces de distinguir la fragilidad en medio del ruido, tozudos en la confianza de las mil y una oportunidades.