Dom
1
Jul
2018

Homilía XIII Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2017 - 2018 - (Ciclo B)

Seres saludables que miran con otros ojos

Evangelio para niños

Resurrección de la hija de Jairo - Marcos 5, 21-43


En aquel tiempo Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echo a sus pies rogándole con insistencia: - Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva. Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: - Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar al Maestro? Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: - No temas; basta que tengaas fe. No permitió que le acompañara nadie más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: - ¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida. Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: - Talitha cumi (que significa: "Contigo hablo, niña; levántate). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar -tenía doce años-. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase, y les dijo que dieran de comer a la niña.

Explicación

El evangelio de hoy relata cómo Jesús se hace presente en un ambiente lleno de tristeza y dolor, porque una niña había fallecido. Además, el evangelio presenta a Jesús luchando a favor de la vida y contra la muerte, porque el amor y la vitalidad de Jesús son imparables, y por eso toma de la mano a la niña, la ayuda a incorporarse y se la devuelve a su padre


Seres saludables que miran con otros ojos

Dibujo realizado por: Fr. Félix Hernández Mariano
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Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

DECIMOTERCER DOMINGO ORDINARIO – CICLO “B” - (MARCOS 5, 21-43)

NARRADOR: Cuando Jesús pasó otra vez en la barca al otro lado, se reunió una gran multitud alrededor de El; y El se quedó junto al mar.

DISCÌPULO 1: Maestro, un tal Jairo, que es jefe de la sinagoga, quiere verte.
JESÚS: Decidle que venga.

NARRADOR: Jairo, al verle se echó a sus pies y le rogaba con insistencia, diciendo:

JAIRO: Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva.

DISCÍPULO 2: Maestro ¿qué vas a hacer?

NARRADOR: Jesús fue con él, acompañado de mucha gente que le apretujaba. Y una mujer enferma con flujo de sangre por doce años, aunque había acudido a diferentes médicos y se había gastado todo su dinero, estaba cada vez peor.

MUJER: ¿Ese que viene con tanta gente es Jesús?

DISCÍPULO 1: Sí, mujer, es mi maestro Jesús.

MUJER: Si consigo tocar su manto, estoy segura que sanaré

NARRADOR: La mujer se acercó a Jesús por detrás entre la multitud y le tocó su manto. Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada. Enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de El, se volvió entre la gente y dijo:

JESÚS: ¿Quién ha tocado mi ropa?

DISCÍPULO 1: Señor, estás viendo que la multitud te oprime y nos dices que ¿quién te ha tocado?

DISCÍPULO 2: Maestro, a veces tienes cosas que no hay quien las entienda.

NARRADOR: Pero Él seguía mirando alrededor para ver quién le había tocado. Entonces la mujer se le acerca temerosa y temblando, se le echó a sus pies y le contó todo.

JESÚS: Hija, tu fe te ha curado; vete en paz y queda sana.

NARRADOR: Mientras estaba todavía hablando, vinieron de casa del jefe de la sinagoga, diciendo:

FAMILIAR: Tu hija ha muerto, ¿para qué molestar más al Maestro?

NARRADOR: Pero Jesús, oyendo lo que se hablaba, dijo al oficial de la sinagoga:

JESÚS: No temas, basta con que tengas fe

NARRADOR: Y no permitió que le acompañara nadie, sólo Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Fueron a la casa del oficial de la sinagoga, y Jesús vio el alboroto, y a los que lloraban y se lamentaban mucho. Y entrando les dijo:

JESÚS: ¿Qué alboroto y lloros son estos? La niña no ha muerto, sino que está dormida.

GENTE: Este Jesús está un poco pirado. ¿No se da cuenta que la niña está muerta?

ARRADOR: Y se burlaban de El. Pero El, echando fuera a todos, tomó consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con El, y entró donde estaba la niña. Y tomando a la niña por la mano, le dijo:

JESÚS: Talita cumi (que traducido significa: Niña, a ti te digo, ¡levántate!).

NARRADOR: Al instante la niña se levantó y comenzó a caminar, pues tenía doce años. Y al momento se quedaron como viendo visiones. Entonces les dio órdenes estrictas de que nadie se enterara de esto; y dijo que dieran de comer a la niña.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández