Vie
9
Ene
2026

Evangelio del día

Yo soy, no tengáis miedo

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 11-18

Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amarnos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.

Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

En esto ha llegado el amor a su plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor.

Salmo de hoy

Salmo 71, 1-2. 10-11. 12-13 R/. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

Los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
postrense ante él todos los reyes,
y sirvanle todos los pueblos. R/.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según San Marcos 6, 45-52

Después de haberse saciado los cinco mil hombres, Jesús enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.

Llegada la noche, la barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra.

Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo.

Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque todos lo vieron y se asustaron.

Pero él habló enseguida con ellos y les dijo:
«Animo, soy yo, no tengáis miedo».

Entró en la barca con ellos y amainó el viento.

Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada.

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“El que vive en el amor, vive en Dios y Dios en el”

Esta primera carta atribuida a San Juan es un canto a la esencia del ser de Dios y de sus implicaciones para los cristianos. Dios es Luz, Dios es Espíritu, Dios es Amor.

Jesús  nos revela a su Padre, Dios que es misericordia, Dios que perdona, Dios que va en busca del hombre, porque en definitiva Dios es Amor.

El texto de la primera lectura de hoy destaca fundamentalmente a Dios como Amor, su amor por el ser humano, “como elegidos de Dios, santos y amados” nos dirá San Pablo en Col 3,12.

Juan subraya con insistencia que si nosotros amamos a Dios es porque El nos amó primero, y la consecuencia de esta relación de amor es que ese Amor que Dios ha derramado en nuestros corazones, lo compartamos con quienes también son objeto del amor de Dios, los hombres y mujeres que encontramos en nuestro camino. “A Dios nunca le ha visto nadie pero si nosotros nos amamos unos a otros , Dios vive en nosotros y su amor se hace realidad en nosotros” (1Jn 4,12)

Esta es la novedad del Evangelio, la identidad cristiana, el amor al prójimo se convierte en un signo del amor a Dios, criterio de verificación del amor a Dios.

Juan nos dirá a continuación de nuestro texto que quien no quien no ama a su hermano a quien ve no puede amar a Dios a quien no ve.

Se nos invita a hacer una experiencia fuerte en nuestra vida sobre el amor que Dios nos tiene, que al llamarle Padre sintamos que el corazón se nos agranda, y capacita para acoger a los hermanos, y si realmente vivimos y compartimos este amor que Dios nos tiene, el temor, que con frecuencia acompaña al ser humano,  se irá alejando de nosotros. Contamos con el Espíritu que nos envía el Padre y con el testimonio de Jesús.

“Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”

Fantasía o realidad. O quizá provocación para despertarnos de un letargo. Mas bien Palabra que se dirige hoy a todas las personas que escuchen o lean su Palabra.

Escribo el comentario, como siempre, después de haber leído, informado, rezado y escuchado al Espíritu, pero al poner las palabras que encabezan este texto y que el evangelista (no sólo Marcos) pone en boca de Jesús, inmediatamente me viene a la mente  este reproche de Jesús que, narrando el mismo episodio, nos relata el evangelista Mateo, dirigida a Pedro:  “Hombre de poca fe, ¿por qué dudas?” (Mt 14,26-32).

Si comenzamos por el principio del texto, los discípulos de Jesús acaban de asistir a uno de los mayores prodigios que realiza Jesús: dar de comer a una multitud. Momento triunfante en su vida, ante el cual, la muchedumbre quiere hacerle rey.

Jesús tiene prisa en que se vayan los discípulos de allí: “enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca”. Parece que no quiere que participen de ese momento porque el éxito, la gloria no iba a ser el camino que iban a recorrer los discípulos de Jesús. Su Maestro tampoco lo recorrerá. Será sólo un paréntesis en su camino hacia la cruz. Jesús se queda despidiendo a la multitud, pero ellos suben a la barca sin comprender lo vivido.

“Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada”

Todavía no había entendido las señales que les iba dando Jesús acerca de su verdadera identidad, en el transcurso de su vida. Que Él era el Mesías esperado, pero rompiendo todos los esquemas que ellos tenían. Romper esquemas, ¡qué difícil nos resulta! También para nosotros hoy.

Estamos en la barca de la vida, de la vida de cada persona con sus circunstancias, quizá alguna tormenta habremos pasado o estamos pasando, dificultades fuertes de cada día ¿cómo reaccionamos ante el "Yo soy, no tengáis miedo"?

Se puede aparecer Jesús andando sobre las aguas, ahora que las lluvias son tan frecuentes en muchas partes del mundo, pero también sobre nuestro vivir de cada día, en los gestos diminutos, en una puerta que se abre como una oportunidad nueva, en una ventana abierto frente a mi derrotismo, una mano tendida, y yo también puedo ser “Jesús” para los otros: puedo decir una palabra de ánimo, puedo hacer un gesto de ayuda, puedo implicarme en la mejora de otras personas…

Porque yo, cada uno de nosotros hemos experimentado primeramente a ese Jesús que nos dice en las diferentes vicisitudes de la vida. Hijo, hija, ten ánimo porque Yo soy, Yo estoy. Y esa confianza básica en El, se comparte, se comunica, se contagia. Y el Amor que el Padre nos tiene, también.

Señor, que sepa reconocerte siempre, porque siempre estás presente. Cura mi ceguera. Aumenta mi fe. Ven en ayuda de mi debilidad.

Hna. Mariví Sánchez Urrutia

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Dominica de la Anunciata

Soy una religiosa Dominica de la Anunciata nacida en Bilbao hace bastantes años y fui alumna de las Dominicas y catequista en mi parroquia. Ingresé en la congregación siendo bastante joven. Como Licenciada en Ciencias Químicas me he dedicado a la educación con vocación y pasión. He desarrollado tareas directivas tanto en los centros de enseñanza como dentro de la Vida Religiosa. He disfrutado de la vida a través de la misión que he desempeñado y los medios que Dios puso en mis manos y también me gusta disfrutar de la música y el deporte.

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