Jue
8
Jul
2010
Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (11,1-4.8c-9):

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Cuando lo llamaba, él se alejaba, sacrificaba a los Baales, ofrecía incienso a los ídolos. Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Salmo

Sal 79 R/. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre querubines, resplandece; despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.
Dios de los ejércitos, vuélvete:mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,y que tú hiciste vigorosa. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,7-15)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.
No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis.
Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.
Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»

Reflexión del Evangelio de hoy

  • “Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”

Jesús envía a los apóstoles a proclamar la Buena Noticia del Reino, el Evangelio. La misión de los apóstoles es mesiánica; esta proclamación, no es sólo de Palabra, para demostrar que el Reino de Dios está cerca, les da poder para curar a los enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos, termina con expulsar demonios, que en definitiva, son los enemigos del Reino de Dios, pues como creían entonces, las enfermedades eran consecuencia del pecado, por lo que los enfermos eran considerados pecadores.

Jesús, al dar poder a sus apóstoles para curar, lo hacía para que en estos vieran la mano de Dios, a la vez que hacían recordar al pueblo el cumplimiento de lo que Isaías había anunciado para los tiempos mesiánicos, de este modo el pueblo, podría creer más fácilmente.

A la vez que recuerda el derecho de poder alimentarse en las casas a las que entraban, ya que: “el obrero es acreedor de su salario” , les exige que lo hagan gratuitamente.

Bueno es recordar la obligación, que como cristianos, tenemos de contribuir para las necesidades de la Iglesia.