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Recomendaciones musicales de fray Vicente Niño Orti O.P. para este verano

16 de agosto de 2017

Amor, humor, hondura, arte y profundidad en ópera

Los Maestros Cantores de Núremberg. Richard Wagner

Richard Wagner (1813-1883) creó en el pequeño pueblo bávaro de Bayreuth, un teatro donde se representaran exclusivamente sus obras en un festival operístico que cada verano llevara a los amantes de su arte hasta ese templo wagneriano. Es por eso que no es verano sin Wagner. Además, esta ópera de Los Maestros Cantores, transcurre justo en el comienzo del estío, en la fiesta de san Juan. Bajo lo que sería la narración de una historia de amor en el Núremberg del siglo XVI, y con momentos verdaderamente divertidos como el final del acto II, Wagner trata el enfrentamiento entre emoción y ley, sentimiento y norma, arte libre y arte académico, amor puro y verdadero, desinteresado y generoso, frente al interés espurio y materialista. Eva, Walther, Hans Sachs y Beckmeser, son el cuarteto protagonista que, entre humor y amor, aborda el conflicto entre generosidad e interés, amor y egoísmo, libertad y ley.

 

Viajes y naturaleza, una ascensión alpina en música

Ein Alpensinfonie. Op. 64. Richard Strauss

Suele ser el verano un tiempo de viajes y excursiones, y la sinfonía que proponemos, obra de Richard Strauss (1864-1949), pretende precisamente eso, trasladarnos durante algo más de 45 minutos a una excursión por los Alpes, como si de un día de marcha y paseo por las montañas se tratase. Un encuentro con la naturaleza en su dimensión contemplativa, recreando las emociones y los sentimientos de sobrecogedora maravilla que se experimentan en la ascensión a las cumbres a través de 22 escenas musicales -frente a una tormenta, en los caminos, los bosques o frente a los animales de las montañas...-, con todo el cromatismo de una orquesta en pleno encargada de transmitir, utilizando el leitmotiv de origen wagneriano, sentimiento y emoción ante el misterio de la montaña.

 

Música para ahondar en el misterio de la fe

The protecting Veil. John Tavener

Sir John Tavener (1944-2013) es la prueba evidente de que la música clásica no solo no ha muerto en el siglo XX, sino de que goza de buena salud en el XXI. E igualmente de que las inquietudes religiosas siguen como aspiración expresiva en el corazón humano. The protecting veil –El velo protector- es una obra musical del año 1988 que ahonda en la experiencia mística de lo velado y lo revelado, desde la figura de la Virgen María, la madre de Dios, tratando de mostrar y expresar algo de la experiencia religiosa creyente. Construida conceptualmente sobre la fiesta del Velo protector de la Madre de Dios -propia de la Iglesia Ortodoxa a la que Tavener se acercó buscando impulso místico y estético-, recorre en ocho secciones, con el guion protagonista de un violoncelo que hace de voz central, distintas claves en torno a la figura de María como protectora que vela –cuida- y revela –muestra-, el misterio de la fe: el nacimiento de la Virgen, la encarnación, María al pie de la cruz, la mañana de Resurrección, la dormición...

 

Música para meditar, para calmar el corazón, para abrirse al misterio

Fratres. Arvo Part

Pocos autores de música clásica han logrado en vida mayor reconocimiento que Arvo Part (Paide, Estonia, 1935) que ha construido un lenguaje propio, profundamente moderno, pero realmente clásico y tradicional, de inspiración antigua y religiosa. Un minimalismo serialista de hondura espiritual sería la clave común de su obra, que se muestra con claridad en esta pieza de 1977, Fratres –Hermanos-, compuesta para ser representada por una orquesta de Música Antigua, pero adaptada después por el mismo autor para distintas combinaciones de instrumentos. Dividida en tres secciones formales, utiliza el lenguaje llamado por el compositor Tintinnabuli -del latín tintinnabulum, campana- ideado a partir de las experiencias del compositor con la música de canto religioso, y que se caracteriza por disponer de dos tipos de voces, una primera que realiza arpegios de tríada de la tónica, mientras que la segunda se va moviendo en torno a la primera de forma diatónica. Una música meditativa, serena, repetitiva, para buscar y ahondar, para introducirse en el misterio, para rezar, para contemplar.

 

Sencillez y emoción. Belleza y serenidad

Divenire. Ludovico Einaudi

Otro compositor de éxito que llena salas de conciertos y está a la altura de las grandes estrellas de la música de la radio-fórmula, es Ludovico Einaudi (Turín, 1955) con un lenguaje musical sencillo, elegante, de corte minimalista, de menos densidad quizás que los traídos hasta aquí, pero de una belleza emocional que acompañe una tarde de verano, el disco del año 2006 que aquí recomendamos, Divenire –Convertirse, llegar a ser...- muestra ese lenguaje musical que con apenas un piano y algo de orquestación en alguna pieza, es capaz de transmitir hondura y emoción, que traslada el corazón al terreno de la sencillez y la belleza, de la emoción simple y serena, del agradecimiento, sin cruzar líneas dramáticas, y manteniendo siempre una emoción verdadera en su sencillez.

 

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