Ordenado sacerdote Fray Hernán Benítez Corbalán, O.P.
El primer fraile sacerdote, fruto de las redes vocacionales en Paraguay, fue ordenado el 22 de agosto en la Parroquia de la Santa Cruz del barrio Sajonia de Asunción del Paraguay
La tarde del sábado 22 de agosto de 2026 no fue una tarde común en el barrio Sajonia de Asunción del Paraguay. La Parroquia de la Santa Cruz (Crucecita) se convirtió en el epicentro de un desborde de fe, comunidad y comunión eclesial. Las calles de Sajonia y las cercanías de La Crucecita vibraban desde temprano con el andar apresurado de fieles, vecinos y delegaciones que se acercaban para ser testigos de un acontecimiento muy esperado: la ordenación presbiteral de Fray Hernán Benítez Corbalán, O.P.
El tinglado parroquial, impregnado de una atmósfera de profunda expectativa, se fue colmando rápidamente. No faltaba nadie. Estaban presentes las comunidades de las dos parroquias de Asunción: San Felipe y Santiago y San Miguel del Bañado Tacumbú y la de la Santa Cruz, trayendo consigo el calor y las esperanzas de los sectores más populares de Asunción. También la parroquia Virgen del Rosario de Tavapy estuvo representada por su párroco, fr. Toni Miró. El lazo de la fraternidad dominicana se hizo visible y tangible con la presencia de todos los frailes de Paraguay, y representantes de Uruguay, congregados juntos como miembros del Vicariato Antón de Montesino, y como familia dominicana, es decir, laicos, hermanas y frailes, evidenciando así que el don del sacerdocio trasciende las fronteras geográficas.
A las 18:30, la procesión de entrada abrió paso a la importante y a la vez cercana figura del Cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de la Santísima Asunción. Con su estilo característico, el primer purpurado paraguayo presidió una liturgia que entrelazó la solemnidad de los ritos sagrados con una espontánea calidez pastoral. El coro parroquial y las voces unidas de amigos, familiares y grupos eclesiales envolvieron el recinto en cantos de júbilo, marcando el inicio de una celebración calificada por todos como maravillosa.
El momento culminante de la celebración litúrgica llegó con la postración de Fray Hernán ante el altar y la posterior imposición de manos por parte del Cardenal Martínez y de todos los presbíteros presentes. En ese silencio sagrado, roto solo por la oración comunitaria, se sintió el peso y la gracia de un nuevo "sí" al servicio de la Iglesia. Las lágrimas de emoción de sus familiares directos y el aplauso cerrado de sus amigos resonaron con fuerza cuando el nuevo sacerdote fue revestido con la estola y la casulla, signos de su nuevo ministerio pastoral.

La celebración concluyó en un ambiente festivo donde los abrazos, las felicitaciones y las fotos compartidas coronaron una jornada histórica para la comunidad dominicana y asuncena.
Ayer no solo nació un nuevo presbítero; ayer se renovó el compromiso de una Iglesia viva que camina junto al pueblo y que continúa rezando unida, con fuerza y esperanza, por el ministerio del querido Fray Hernán, un don para la Orden y para la Iglesia.

Fr. Edgar A. Toledo Ledezma, OP
Fray Hernán Benítez Corbalán OP
Fray Hernán Benítez Corbalán nació el 12 de septiembre de 1988 en R.I. 3 Corrales, Coronel Oviedo (Paraguay), y es el quinto de ocho hermanos. Cursó el Bachillerato Técnico Contable y posteriormente la Licenciatura en Administración Agroecológica e Industrial. Antes de ingresar en la Orden de Predicadores desarrolló su vida profesional en el comercio, la docencia universitaria y el sector financiero, trabajando durante siete años en Banco Familiar.
Su camino de fe comenzó a los 16 años y estuvo especialmente marcado por la Renovación Carismática Católica y la pastoral juvenil. Fue catequista de Confirmación, Celebrante de la Palabra y participó en distintos equipos parroquiales y diocesanos de pastoral juvenil. El contacto con la realidad campesina, las comunidades indígenas, las cárceles y los enfermos fue despertando en él una especial sensibilidad hacia los jóvenes y las personas más vulnerables. También fue socio fundador de la Fundación Arandu Rekávo, orientada a promover el pensamiento crítico sobre cuestiones políticas, culturales y sociales.
Su encuentro con la Orden de Predicadores llegó a través de Redes Vocacionales, proyecto de la Familia Dominicana del Paraguay que resultó decisivo para su discernimiento. La llamada terminó de clarificarse precisamente durante su trabajo cotidiano en el banco: un día cerró por unos instantes su puesto, se dirigió al sanitario y, frente a un pequeño espejo, respondió a Dios: «Ganaste, no puedo contigo, te doy mi sí». Tras completar su proceso en Redes Vocacionales, ingresó en el prenoviciado el 20 de febrero de 2017 y comenzó a conocer más de cerca la vida y la misión de los frailes dominicos.
Realizó el noviciado en Sevilla (España) entre 2018 y 2019 y posteriormente cursó Teología en la Universidad Católica de Asunción. Durante su formación compaginó los estudios con una intensa actividad pastoral y social, especialmente en Justicia y Paz, el acompañamiento a víctimas de trata y la pastoral juvenil. Entre 2020 y 2024 estuvo vinculado a la parroquia de San Felipe y Santiago y San Miguel, en el Bañado Tacumbú, donde descubrió, en sus propias palabras, «un Dios con los pies hundidos en el barro y en la esperanza de toda una comunidad que lucha para dignificar la vida». También participó en la fundación de la Corriente Estudiantil Democrática.
En enero de 2025 fue destinado a la comunidad de la Santísima Trinidad de Montevideo (Uruguay), donde ha desarrollado tareas de catequesis, pastoral juvenil, docencia y acompañamiento vocacional, entre ellas el proyecto Mate & Ruta. El 6 de julio de 2025 realizó su profesión solemne en la Orden de Predicadores, pronunciando parte de su profesión en guaraní, su lengua natal, y el 11 de abril de 2026 fue ordenado diácono en Montevideo. Su vocación se resume en el deseo que él mismo expresó: dedicar su vida a la búsqueda de la verdad, la vida comunitaria y una predicación que considera «urgente y necesaria ante tanta desesperanza e incertidumbre».