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La Familia Dominicana de Oviedo celebra unida la solemnidad de Santo Domingo de Guzmán

11 de agosto de 2026

El arzobispo Jesús Sanz Montes preside la eucaristía junto al prior provincial, fray Francisco Javier Carballo, y la comunidad de frailes de Oviedo

El pasado sábado, 8 de agosto, la familia dominicana de Oviedo celebró con solemnidad la fiesta de Nuestro Padre Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores. La jornada reunió a religiosos, laicos y numerosos miembros de la comunidad parroquial en torno a la celebración de la eucaristía y a un posterior encuentro fraterno.

A las 12:00 horas tuvo lugar la celebración eucarística en la iglesia parroquial-conventual de Santo Domingo, presidida por el arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, OFM. Concelebraron el vicario general de la Archidiócesis, D. Adolfo Mariño Gutiérrez, el vicario episcopal de Oviedo, D. José Julio Velasco Bolaños, algún fraile que pasaba unos días en Asturias, entre ellos el prior provincial de la Provincia Hispania, Fr. Francisco Javier Carballo Fernández, O.P., y los frailes de la comunidad de Oviedo.

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Fotografía: La Nueva España

La celebración contó también con la presencia de la priora y varias hermanas de la comunidad de Dominicas de la Anunciata, representantes de la Fraternidad Laical Dominicana y miembros de los distintos grupos de la parroquia, entre ellos los equipos de catequesis de infancia, adolescencia y juventud, el coro parroquial, Cáritas Parroquial, la asociación juvenil ESNALAR y otros fieles que quisieron unirse a esta jornada festiva.

Durante su homilía, el arzobispo tomó como punto de partida el abrazo entre Santo Domingo y San Francisco representado en el retablo mayor del templo. A partir de esta imagen evocó la profunda sintonía espiritual entre dominicos y franciscanos, destacando cómo ambas familias religiosas han sabido permanecer fieles, a lo largo de los siglos, al carisma recibido de sus fundadores. Subrayó, además, que tanto unos como otros han respondido creativamente a los desafíos de cada época, anunciando el Evangelio y haciendo presente el Reino de Dios allí donde la Iglesia y la sociedad más lo necesitaban. Terminó agradeciendo sinceramente el servicio que viene prestando la orden a la iglesia asturiana y que sigue haciéndolo a través de colegio, la parroquia y diversos ministerios de predicación.

Tras la celebración litúrgica, los asistentes compartieron una comida fraterna que dio paso a una animada sobremesa, vivida en un ambiente de cercanía, alegría y convivencia. Un encuentro que, una vez más, puso de manifiesto la riqueza de la familia dominicana y el valor de la fraternidad como expresión concreta del carisma de Santo Domingo.

Fr. Ricardo Aguadé Rodríguez, O.P.