La ciudad de Santo Domingo honra a su patrono con la primera estatua pública dedicada a Santo Domingo de Guzmán
La escultura, instalada frente al convento de los frailes dominicos en la Ciudad Colonial, reconoce la huella histórica del fundador de la Orden en la capital dominicana
La ciudad de Santo Domingo celebró el pasado 5 de agosto su 528 aniversario con un acontecimiento de especial significado histórico y religioso: el desvelamiento de la primera escultura pública dedicada a Santo Domingo de Guzmán en la República Dominicana. La imagen fue inaugurada en la plazoleta situada frente al convento de los frailes dominicos, en la Ciudad Colonial, un espacio estrechamente vinculado a la presencia de la Orden de Predicadores desde los inicios de la evangelización en América.
La ceremonia reunió a representantes de la Iglesia, autoridades civiles y miembros de la sociedad dominicana. Participaron el prior del convento de Santo Domingo, fray José Alberto Hidalgo; el vicario provincial de los frailes dominicos en República Dominicana y Cuba, fray Eduardo Romero; la comunidad de los frailes predicadores; la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía; la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Campos, así como otras autoridades civiles y religiosas.
La iniciativa fue impulsada por la hermana Rosa Monique Peña, de las Dominicas de Adrian, y contó con el respaldo del Comité Gestor Pro Estatua de Santo Domingo, la Alcaldía del Distrito Nacional, la Dirección de Patrimonio Monumental, los frailes dominicos y otras instituciones.
La escultura, realizada por el artista dominicano Dustin Muñoz con el apoyo de la artista Lucy Millón, presenta a Santo Domingo caminando al encuentro de las personas con un rostro sereno y acogedor. La obra busca expresar el espíritu del fundador de la Orden de Predicadores, cuya vida estuvo marcada por el anuncio del Evangelio y la búsqueda de la verdad.
Durante el acto se destacó que se trata de la primera escultura pública dedicada al santo en el país, un reconocimiento considerado necesario, ya que Santo Domingo de Guzmán no solo es el patrono de la ciudad, sino también el fundador de una orden religiosa que ha dejado una profunda huella en la historia dominicana a través de la predicación, la educación y la defensa de la dignidad humana.

En su intervención, la hermana Rosa Monique Peña explicó el significado de la imagen y recordó uno de los símbolos más representativos de la tradición dominicana: el sueño de la madre de Santo Domingo, quien vio un perro con una antorcha encendida recorriendo el mundo. Este episodio ha sido interpretado como un anuncio de la misión del santo de llevar la luz del Evangelio a todos los pueblos, un símbolo que continúa identificando a la Orden de Predicadores.
Por su parte, la alcaldesa Carolina Mejía destacó el valor espiritual y patrimonial del monumento y expresó su deseo de que la escultura se convierta en un lugar de oración y reflexión para todos los que la contemplen. Señaló además que este nuevo espacio contribuirá a fortalecer la identidad histórica de la Ciudad Colonial y a mantener viva la memoria de quien da nombre a la capital dominicana.
El prior del convento de Santo Domingo, fray José Alberto Hidalgo O.P., centró su reflexión en dos pilares del carisma dominicano: la búsqueda de la verdad y el estudio. Recordó que para Santo Domingo la verdad solo puede comprenderse plenamente desde la relación con Dios y que el estudio constituye un instrumento indispensable para dialogar con el mundo y anunciar el Evangelio con profundidad y fidelidad.
Como síntesis del espíritu del fundador de la Orden de Predicadores, fray José Alberto evocó una de las frases recogidas en los testimonios de su canonización: «Hablaba siempre con Dios o de Dios», expresión que refleja una vida unificada por la oración y la predicación.
Fray Frisky Sánchez Abarua, O.P.