Mons. Juan José Larrañeta OP celebra cincuenta años de servicio episcopal
El Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado agradece la vida y misión del obispo dominico en una crónica firmada por Mons. David Martínez de Aguirre
El Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado ha celebrado los cincuenta años de servicio episcopal de Mons. Juan José Larrañeta Olleta, O.P., ordenado obispo el 20 de junio de 1976. Con motivo de esta efeméride, Mons. David Martínez de Aguirre Guinea, O.P., obispo vicario apostólico de Puerto Maldonado, comparte esta crónica de gratitud, memoria y esperanza desde Villava.

BODAS DE ORO EPISCOPALES DE MONS. JUAN JOSÉ LARRAÑETA OLLETA, OP
El Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado hoy se alegra y da gracias a Dios por los cincuenta años de servicio episcopal de Monseñor Juan José Larrañeta Olleta, quien ordenado de obispo el 20 de junio de 1976, dirigió el Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado desde el 26 de abril de 1980 hasta el 2 de febrero de 2008.
Nos hemos reunido en Villava con él sus hermanos dominicos de la comunidad de Villaba, los misioneros Ignacio, Macario y mi persona, y un grupo de misioneros seglares que durante años hicieron suya también la misión que Monseñor Juan José Larrañeta presidió.
En la celebración se me ocurrió destacar cuatro ideas enunciadas en cuatro palabras que ahora les comparto: gratitud, sinodalidad, gratuidad y esperanza.
Cuantas veces hemos escuchado dar GRACIAS a Dios a Mons. Juan José por su vida, la de sus padres, los años de formación religiosa como dominico y la vida en las misiones. Y nosotros también nos unimos a esa acción de gracias a Dios y a Mons. Juan José, porque ha dejado que Dios, a través de su vida dé muchos frutos en el Vicariato: la red escolar indigenista RESSOP, el colectivo de misionero seglares MISEMA, la red de salud PISSAP, la organización de Comunidades Cristianas Campesinas de Madre de Dios y de La Convención que este año también cumplen sus bodas de oro, las Emisoras radiales del Vicariato, Cáritas Puerto Maldonado, la avioneta Alas de Esperanza, el Monasterio de Monjas Dominicas en Quillabamba, la Casa de Acogida de ancianos abandonados Apaktone en Puerto Maldonado, y tu gran ilusión que siempre fue el Seminario San Juan María Vianney en Puerto Maldonado. Todas estas obras y otras muchas más que no citamos, han sido parte de tu fecundo apostolado.
Y aquí aparece la segunda palabra, SINODALIDAD. Durante tus años en el Vicariato no era tan conocida, pero como fraile dominico, has practicado la unanimidad que es lo que Santo Domingo pedía a sus frailes, y que viene a ser lo mismo. Toda esta tremenda obra misionera la has vivido con los laicos, con tus frailes, con las hermanas y con los sacerdotes. También con las autoridades locales, a quienes nunca abandonaste en las gestiones que te solicitaban para resolver problemas de la región en Lima.
La tercera palabra es GRATUIDAD. Muchas veces te hemos escuchado decir que has regalado tu juventud al Vicariato, pero no solo la juventud, fue toda tu vida y terminando tu servicio en el Vicariato y como secretario de la Conferencia Episcopal Peruana, te viniste a Villava a acompañar a los hermanos ancianos y enfermos. Hasta el final te regalaste a los pobres y a los vulnerables. Y hoy lo celebras donde no llegan los aplausos y agradecimientos de todos aquellos que te recuerdan y te homenajean. Esta gratuidad se parece mucho a la de Jesús, quien entregó su vida por puro amor, y tú también lo has dado todo sin esperar nada a cambio.

La cuarta palabra es la ESPERANZA. Hoy puedes entonar el Nunc Dimitis que cada atardecer rezabas en la selva: “ahora Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz”. Lo puedes hacer con toda esperanza y con la alegría y buen humor que siempre te caracterizó. Porque el Vicariato, tus misiones, siguen adelante en su andadura de ser un faro de esperanza.
Gracias Mons. Juan José Larrañeta. Felices bodas de oro episcopales.
Villaba, 20 de junio de 2026.
David Martínez de Aguirre Guinea, OP
Obispo Vicario Apostólico de Puerto Maldonado