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La Familia Dominicana se reúne para discernir el futuro de la Pastoral Juvenil Vocacional

Representantes de distintas ramas de la Familia Dominicana comparten en Madrid un espacio de escucha y discernimiento para renovar el acompañamiento a los jóvenes desde el carisma dominicano

El pasado 20 de junio de 2026 tuvo lugar, en los salones de la Basílica de Nuestra Señora de Atocha (Madrid), la Asamblea de la Pastoral Juvenil Vocacional (PJV) de la Familia Dominicana de España, convocada por el Consejo Nacional de Familia Dominicana.

Más de 30 personas, representantes de distintas ramas, entidades de la FD, participaron en este encuentro que quiso ser, ante todo, un espacio de escucha, discernimiento y búsqueda compartida sobre cómo acompañar hoy a los jóvenes desde el carisma dominicano.

La jornada comenzó con un tiempo amplio de oración y reflexión centrado en la realidad de los jóvenes, sus búsquedas, preguntas y deseos de sentido. Desde diversos textos bíblicos sobre la vocación y el seguimiento, los participantes fueron invitados a situarse ante una pregunta de fondo: ¿qué llamada está haciendo hoy Dios a la FD en su misión con los jóvenes?

Desde el inicio se generó un clima de cercanía y encuentro. Tras una breve presentación de los asistentes y de las distintas realidades presentes, se dio paso al recorrido realizado durante este curso por la Permanente de la PJV.

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Entre las iniciativas compartidas destacaron experiencias que han marcado este año: el encuentro del Movimiento Juvenil Dominicano +18 en Guadarrama bajo el lema “Ven a Buscar”; el encuentro de formación celebrado en Atocha con el lema “Echar las redes por el otro lado”, que propuso nuevas formas de anunciar y compartir la fe; y el encuentro vocacional realizado en Caleruega bajo el lema “Llamó a los que Él quiso”.

Junto con la presentación de estas experiencias, también aparecieron preguntas y desafíos. Se reconoció la dificultad de encontrar tiempos comunes que favorezcan una mayor participación y coordinación entre las distintas realidades de la Familia Dominicana, pero al mismo tiempo surgió una convicción compartida: la misión con los jóvenes solo puede sostenerse desde una mirada común y una responsabilidad compartida.

Uno de los momentos centrales de la Asamblea fue la presentación del trabajo realizado durante los últimos seis meses por la Comisión impulsada por el Consejo Nacional junto con miembros de la Permanente de la PJV. Este proceso había incluido consultas y cuestionarios dirigidos a distintas ramas y entidades de la Familia Dominicana para recoger percepciones, fortalezas, dificultades y propuestas de futuro.

La reflexión llevó a una pregunta clave: ¿qué valor aporta presentarnos ante los jóvenes como Familia Dominicana?

Las respuestas apuntaron con fuerza hacia una misma dirección: la PJV aparece como una expresión concreta de la riqueza de la FD, donde distintas vocaciones, estados de vida y formas de misión se convierten en un único testimonio. La unidad en la diversidad fue reconocida como una propuesta especialmente significativa para los jóvenes de hoy.

También se constató una disminución de participación en algunos espacios comunes y la necesidad de generar procesos más continuados. Se habló de acompañamiento personal, presencia en redes sociales, experiencias de oración, propuestas atractivas y espacios reales donde los jóvenes puedan compartir preguntas y búsquedas sin sentirse juzgados.

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Entre las intuiciones que más resonaron estuvo la importancia de comprender que el primer anuncio vocacional nace del testimonio. Comunidades, fraternidades y personas que viven con autenticidad la fe, la fraternidad y la misión siguen siendo uno de los caminos más fecundos para acompañar procesos vocacionales.

La Asamblea continuó con un trabajo por grupos en torno a tres preguntas: qué está llamada a ser la PJV, qué acciones concretas debería desarrollar y qué perfiles serían necesarios para acompañar y dinamizar este servicio en el futuro.

Por la tarde tuvo lugar la puesta en común y el diálogo conjunto. Aunque el intercambio fue amplio y enriquecedor, también se hizo evidente que el tiempo resultó insuficiente para concretar plenamente algunos aspectos y definir orientaciones finales. Quedó expresado el deseo de seguir profundizando este discernimiento desde los distintos consejos y espacios de la FD para que el camino continúe siendo verdaderamente compartido.

La jornada concluyó con una percepción compartida: la PJV, no está llamada a sustituir el trabajo propio de cada rama o institución, sino a tejer vínculos, sumar fuerzas y ofrecer a los jóvenes una experiencia concreta de comunión y misión compartida.

La Asamblea terminó dejando abiertas preguntas, pero también renovando una certeza: la FD desea seguir caminando junto a los jóvenes, escuchando sus búsquedas, acompañando sus procesos y anunciando el Evangelio desde la riqueza de un mismo carisma vivido en plural.

Porque cuando la misión se comparte, también crece la esperanza.

 

Hna. Marcela Zamora
Secretaria de FD.