Jesús nos pide a todos docilidad interior. Aceptar pasivamente que Él nos lleve a donde quiere. Es el camino místico. Un camino que nos introduce en una densa tiniebla, en un oscuro túnel. Por eso muchos deciden dar media vuelta y seguir donde estaban, seguros en su propio camino. Pero algunos valientes se abrazan a su cruz y, con ayuda de Dios, llegan hasta el final del túnel. Sólo éstos experimentan la unión con Dios. Sólo éstos experimentan la resurrección interior.
Andrea siente cómo entra a una nueva vida cada noche, a la luz de la vela. En la dulce calma de su habitación, cuando el mundo se ha parado a su alrededor, estando a solas con su Amado, su vida entra en otra dimensión. Y aquello lo siente en lo más profundo de su corazón
Unos monjes son expulsados de su Monasterios y comienzan a trabajar en parroquias, pero siguen sintiendo la necesidad de recuperar la vida contemplativa, su verdadera vocación