Evangelio del día
Vigésimo primera Semana del Tiempo Ordinario - Año Par

Del día 24 al 30 de Agosto de 2014

Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

Introducción a la semana

En este domingo concluye, en la franja evangélica, el largo discurso del pan de la vida y lo hace provocando una seria crisis en los seguidores del Maestro de Galilea. Los que esperaban otro tipo de Mesías encuentran el lenguaje de Jesús muy áspero y difícil y, por ello, deciden abandonarlo. Los que continúan con Él saben que tienen que aceptar sus palabras y confiar en Él.

Las memorias de los santos que nos ofrecen estos siete días tienen tres puntos singulares: una madre, Mónica, y su hijo, Agustín; no está de más releer estos días en el hijo el rol pedagógico y orante de una madre que supo amasar con sus lágrimas el genio espiritual de su hijo, quizá porque se sintió amado sin medida. Se completa el trío conmemorativo con el recuerdo de esa cruel escena evangélica, culmen de la frivolidad insensata de los poderosos, que es el martirio de Juan el Bautista, porque había que quedar bien ante los invitados premiando la destreza en el baile de la hija ¡inhumana imbecilidad!

En las primeras lecturas, y de lunes a miércoles, escucharemos fragmentos de la II carta de Pablo a los Tesalonicenses; y de jueves a sábado, versos del primer capítulo de la I carta de Pablo a los Corintios. El primer texto abordará la venida del Señor, si bien y a diferencia de la I a Tesalonicenses, no se insiste en su inmediatez. I Corintios, amén del saludo tan denso en teología, y como estrategia superadora de las divisiones de la comunidad corintia, Pablo habla de la sabiduría de Dios en Cristo, y éste crucificado, constatando que Dios ha elegido lo débil para que se manifieste su fuerza y gloria.

Las perícopas evangélicas de la semana son también de Mateo, mas ahora tomadas de su discurso escatológico de los capítulos 23-25. Diatribas contra los escribas y fariseos, toque de atención para estar vigilantes, parábola de las diez muchachas en espera del esposo, y, por último, la parábola de los talentos.

Amigos, recuerden que el mensaje del crucificado es para nosotros fuerza de Dios. No la dilapidemos.

Fr. Jesús Duque O.P.

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

Días de la semana