Oct
Homilía XXVIII Domingo del tiempo ordinario
Año litúrgico 2025 - 2026 - (Ciclo A)
“ Dios nos invita a una boda excepcional ”
Introducción al Evangelio del día
En el célebre Salmo responsorial propuesto a nuestra meditación en la misa de este día, al final el salmista le dice a Dios: «tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término». Esto indica que la presencia del Señor en la vida de todo creyente, o incluso de todo no creyente, siempre es una presencia bondadosa y misericordiosa, nunca una presencia inerte o dañina. Dios siempre está difundiendo su bondad, haciendo el bien a todos, llamándonos a la comunión más estrecha, expresada con imágenes elocuentes, como la «alianza», el lenguaje nupcial, la amistad, la filiación… Dios nos llama a compartir su felicidad, su alegría, su bondad, su compasión… Pero con frecuencia huimos de su presencia porque estamos llenos de prejuicios, pensamos mal de él, distorsionamos su imagen como hicieron Adán y Eva en el Paraíso; creyeron que Dios se oponía a sus anhelos de plenitud. Hay que estar muy convencidos de que, aunque la vida no siempre nos sonría, Dios nos sigue queriendo con un amor indefectible. Las lecturas de este domingo nos lo recuerdan desde diferentes perspectivas.