Dom
10
Jul
2022

Homilía XV Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2021 - 2022 - (Ciclo C)

Amarás al Señor tu Dios y al prójimo como a ti mismo

Evangelio para niños

Parábola del buen samaritano - Lucas 10, 25-37


En aquel tiempo se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: - Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? El le dijo: - ¿Qué está escrito en la Ley? , ¿qué lees en ella? El letrado contestó: - Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo. El le dijo:- Bien dicho. Haz esto tendrás la vida. Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: - ¿Y quién es mi prójimo? Jesús le dijo: - Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino, y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y , montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios, y, dándoselos a posadero, le dijo: - Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos? El letrado contestó: - El que practicó misericordia con él. Díjole Jesús: - Anda, haz tú lo mismo

Explicación

El evangelista Lucas ha construido un relato muy bello para darnos a conocer la importancia que da Jesús al comportamiento que tenemos con el prójimo ( toda persona que cerca o lejos de nosotros necesita de nuestra ayuda ). Un hombre fue asaltado por el camino: unos bandidos le apalearon, le robaron y le dejaron medio muerto. Luego se marcharon. Pasó por allí un sacerdote que, al ver al hombre moribundo, dió un rodeo para no toparse con él. Luego pasó por allí otro sacerdote que hizo lo mismo. Más tarde llegó un samaritano ( los samaritanos son despreciados por los judíos porque les consideran inferiores ) que tuvo compasión del hombre herido y acercándose a él, le curó las heridas, le dio agua, le montó sobre su caballo y le llevó a una posada, para que le cuidaran hasta que se repusiera del todo. Pagó al posadero y se marchó. Con esta historia Jesús nos enseña a sus amigos el modo de portarnos con los demás.


Amarás al Señor tu Dios y al prójimo como a ti mismo

Dibujo realizado por: Fr. Félix Hernández Mariano ( descargar la imagen )

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

DECIMO QUINTO DOMINGO ORDINARIO-C- (Lc 10, 25-37)

Narrador: En aquel tiempo, se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:

Letrado: Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?

Jesús: ¿Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en ella?

Narrador: El letrado contestó:

Letrado: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo”.

Jesús: Bien dicho. Haz esto y tendrás vida eterna.

Narrador: Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús:

Letrado: ¿Y quién es mi prójimo?

Jesús: Atiende a lo que te voy a contar: Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y pasó de largo. Así también llegó a aquel lugar un levita, y al verlo, se desvió y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño de la posada y le dijo: “Cuide de él, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva.”

Narrador: Entonces Jesús le pregunta al letrado:

Jesús: ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

Letrado: Está claro, que el que practicó la misericordia con él.

Jesús: Pues, anda y haz tú lo mismo.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández