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Fiesta de la traslación de santo Domingo Convento de San Pablo y San Gregorio Valladolid

25 de mayo de 2021

  En nuestra comunidad vallisoletana, hemos tenido varias celebraciones dominicanas recordando el 800 aniversario de la muerte de N.P. Santo Domingo: el 22 de diciembre pasado, con motivo del aniversario de la fundación de la Orden, y el 29 de abril con Santa Catalina de Siena.

  Latraslación de nuestro Padre” es una fiesta familiar, un tanto hogareña. No tiene el relumbrón de otras celebraciones. Se trata de recordar un hecho sencillo: el traslado de los restos mortales de Santo Domingo, a un sepulcro nuevo, doce años después de su muerte, aunque ya en aquel momento tuvo su reconocimiento al quedar incluido en el Martirologio Romano de la época por los hechos especiales sucedidos.

  Para esta ocasión nuestra iglesia estaba ambientada con el cuadro de la Mascarella que cubría el frontis del altar mayor. Del coro pendían unas banderolas de grandes dimensiones, en las que estaba representado el escudo dominicano.

  Por ser fiesta de familia, la comunidad convocó a las distintas ramas de nuestra Familia Dominicana, así como a fieles que acuden habitualmente a nuestras celebraciones.

  Con el clásico himno “A tu altar”, iniciamos la eucaristía concelebrada por todos los frailes y presidida por el prior. Una breve homilía acentuó el significado de la fiesta incidiendo en el significado de lo que celebrábamos.       

  La pandemia impidió ese rato de convivencia con el que finalizan nuestras reuniones. No obstante, como se suponía ánimo y deseo de seguir orando, concluida la eucaristía se inició un rato de oración con aire dominicano.    

  Con la imagen del “vero volto” y las descripciones de los que compartieron la vida del Santo: la Bta. Cecilia, el Bto Jordán y Fray Constantino de Orvieto, tratamos de reconstruir la imagen del rostro de N. Padre para darlo a los demás hecho vida con nuestras vidas    

  Intercalamos a modo de oración, con la antífona “Domingo de Guzmán, tu voz resuena con ecos de evangelio, de Buena Nueva”, textos de la vida del Santo. Recordamos la anécdota del M.O., fray Vicente de Couesnongle, con la pintura del Santo Domingo de Matisse. 

  La oración del Centenario junto al “O spem miram” cerró esta sencilla fiesta dominicana del “predicador de la gracia y la verdad”, como nos recordó el Papa Francisco en su carta.  

  Los asistentes se sintieron contentos de haber participado en esta celebración dominicana y deseando siempre compartir la mesa con Santo Domingo de Guzmán.