Ana Amado presenta en Toro un libro que acerca la vida de las dominicas de clausura
La fotógrafa compartió una convivencia con la comunidad del monasterio y recoge ahora su experiencia en una obra que une imagen y literatura
La fotógrafa y artista visual Ana Amado presentó el pasado 17 de abril su libro Sancti Spiritus en el Monasterio del Sancti Spiritus el Real, en Toro (Zamora), en un acto celebrado en la iglesia del propio convento.
El volumen nace de una experiencia directa de la autora, quien convivió durante varios días con las religiosas en 2019. Aquella estancia le permitió observar de cerca su ritmo cotidiano, marcado por la oración, el silencio y el trabajo comunitario.
Durante la presentación, Amado explicó el proceso creativo de la obra, en la que combina fotografía y narración. El libro incluye imágenes del interior del monasterio y de la vida diaria de las hermanas, junto con textos de la escritora Lara Moreno.
En el diálogo mantenido durante el acto con el editor Óscar Becerra, director de la editorial La Fábrica, la fotógrafa desgranó algunos detalles del proyecto. Reconoció que inicialmente llegó al monasterio atraída por su valor artístico y arquitectónico, pero que la experiencia terminó teniendo también un carácter personal.
El libro reúne alrededor de sesenta imágenes, algunas centradas en los espacios del convento —claustros, celdas o lugares de trabajo— y otras protagonizadas por las propias religiosas. Estas últimas, según explicó Amado, constituyen el núcleo del proyecto, al reflejar la dimensión humana de la clausura.
La presentación contó también con la participación activa de las monjas dominicas, que respondieron a preguntas y compartieron su visión sobre iniciativas culturales como esta. En ese sentido, se destacó el valor de los medios audiovisuales y editoriales como posibles vías para suscitar interés por la vida religiosa.
Uno de los aspectos subrayados por la autora fue la capacidad del libro para transmitir la sencillez de la vida contemplativa, una realidad que, lejos de estereotipos, aparece vinculada a la alegría, la estabilidad y el sentido comunitario.
El acto puso de relieve, además, el valor cultural y espiritual del monasterio toresano, fundado en el siglo XIV y perteneciente a la Orden de Predicadores. La obra presentada contribuye así a dar visibilidad a un patrimonio vivo, en el que se entrelazan historia, arte y vida religiosa.