La Familia Dominicana se moviliza ante los terremotos en Venezuela
El Vicariato Provincial de Venezuela comparte la situación tras los seísmos y pide oración por los afectados, los rescatistas y quienes hacen posible la ayuda humanitaria
El Vicariato Provincial de Venezuela, de la Provincia de Nuestra Señora del Rosario, ha dirigido una carta a distintas entidades de la Orden de Predicadores para informar de la grave situación que vive el país tras los terremotos registrados el 25 de junio. En la misiva, Fr. Ángel Villasmil, O.P., vicario provincial, explica los daños sufridos por algunas obras dominicanas, agradece la cercanía recibida y pide oración por los heridos, los damnificados, los rescatistas y quienes están coordinando la ayuda humanitaria.

ORDEN DE PREDICADORES
PROVINCIA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
VICARIATO PROVINCIAL DE VENEZUELA
Al Maestro de la Orden de los frailes predicadores, al Socio del Maestro de la Orden para América Latina y el Caribe, al Prior Provincial de la Provincia de Nuestra Señora del Rosario, al Prior Provincial de la Provincia de Hispania, a los Priores Provinciales y Vicarios Provinciales de las entidades de la Orden en América Latina y el Caribe, a las Monjas de la Orden de Predicadores en la Federación del Santísimo Nombre de Jesús y a las Monjas del Monasterio Mama di Dio.
Queridos hermanos, queridas hermanas:
Un cordial y fraterno saludo desde Venezuela, con ocasión de compartir con Ustedes la lamentable tragedia que estamos viviendo como país. Como Ustedes saben, en la tarde de ayer, poco después de las 6:00, se produjeron dos terremotos en Venezuela, con una intensidad de 7.1 el primero y de 7.5 el segundo, con una diferencia entre uno y otro de 45 segundos. Este fenómeno es lo que los expertos consideran un doblete sísmico, lo cual es considerado como un hecho bastante extraño. Lo cierto es que los efectos fueron devastadores, especialmente en la zona del litoral central, en la que se desplomaron más de treinta edificios. Lo más trágico de todo es que no hemos obtenido hasta la fecha información oficial proveniente de los entes gubernamentales, aunque los servicios meteorológicos de los Estados Unidos de Norteamérica estiman que, dada la magnitud de lo ocurrido, la cantidad de muertos oscila entre los 10.000 y 100.000.
Al no contar con personal especializado para situaciones de desastres, la labor de rescate está siendo obra de los esfuerzos de los cuerpos policiales y del cuerpo de bomberos, que apenas cuentan con recursos suficientes para este tipo de acciones. Nos encontramos sumidos en una tragedia que enluta a muchos hogares y que deja en situación de desamparo a muchas personas que lo perdieron todo en pocos minutos. En medio de todo no ha faltado la buena voluntad de gente que, sin capacitación y herramientas, ha puesto a disposición de las víctimas el deseo de rescatar a los que permanecen atrapados en los escombros.
Los frailes estamos bien, aunque nuestras obras en el área metropolitana del país sufrieron daños que todavía no hemos terminado de evaluar. El Colegio San Martín, en Caracas, sufrió daños estructurales bastante significativos, al igual que el Colegio San Martín de Porres en Guatire. La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús -la más antigua y quizá la más significativa para los dominicos venezolanos- sufrió daños notables en el retablo del altar mayor y en el techo. No hemos determinado todavía los daños del edificio del antiguo Convento de San Jacinto. El Convento de Nuestra Señora del Monte Carmelo, donde actualmente funciona el estudiantado, sufrió grietas menores que necesitan ser evaluadas por expertos, aunque creemos que no comprometen la habitabilidad del edificio.
El equipo de Justicia y Paz en Venezuela, conformado por algunos miembros de la Familia Dominicana, está diseñando estrategias para poder ayudar a los damnificados. Tanto la Conferencia Episcopal Venezolana como la Conferencia Venezolana de Religiosos han activado protocolos de ayuda a los que los dominicos esperamos sumarnos en los próximos días.
Gracias a todos los que han mostrado su cercanía fraterna y su solidaridad con nosotros y con el pueblo venezolano. Para nosotros es sumamente significativo saber que contamos con hermanos y hermanas que nos ayudan desde la firmeza de la fe, el compromiso con el evangelio y la oración. Oren por nosotros, los frailes, para que estemos a la altura de los desafíos que nos impone esta terrible circunstancia. Oren por los heridos y por quienes lo han perdido todo. Oren también por los rescatistas y por quienes están haciendo posible la ayuda humanitaria en estos momentos.
De Ustedes, fraternalmente,
Fr. Angel Villasmil, O.P.
Vicario Provincial
En el Convento de Santo Domingo, en San Cristóbal, a 25 de junio de 2026.