La diócesis de Sant Feliu de Llobregat acoge al Papa León XIV en su visita a Cataluña
Mons. Xabier Gómez OP recibió al Santo Padre en El Prat y le acompañó en Brians 1 y Montserrat
El papa León XIV visitó el 10 de junio la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en una jornada marcada por la cercanía a las personas privadas de libertad, la oración ante la Virgen de Montserrat.
El obispo de Sant Feliu de Llobregat, Mons. Xabier Gómez OP, acogió al Santo Padre a su llegada al aeropuerto de El Prat y le acompañó durante los principales momentos de su paso por la diócesis: la visita al centro penitenciario Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires, y la peregrinación a la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat.

La primera parada del Papa en la diócesis tuvo lugar en la prisión de Brians 1, donde se encontró con internas e internos, capellanes, voluntarios y responsables de la pastoral penitenciaria. En un acto de gran contenido humano y social, León XIV quiso dirigir a las personas privadas de libertad un mensaje de dignidad, misericordia y esperanza.
Durante el encuentro, el Santo Padre recordó que “los errores de la vida no determinan la identidad de una persona” y animó a los presentes a confiar en la posibilidad de comenzar de nuevo. “Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”, afirmó ante los internos, subrayando que ninguna situación puede hacer que el Señor aparte su mirada de una persona.

En este acto también estuvo presente la hermana Conchi García, dominica de la Presentación, que participó tocando la guitarra junto al coro que acompañó musicalmente el encuentro. Su presencia expresó también el compromiso de tantas religiosas y voluntarios que, desde la discreción, acompañan la vida espiritual y humana de quienes se encuentran en prisión.
Tras la visita a Brians 1, el Papa se dirigió a la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat, situada en la diócesis de Sant Feliu de Llobregat. Allí fue recibido por Mons. Xabier Gómez OP y por el abad de Montserrat, el benedictino Manel Gasch, en el marco de la conmemoración del milenario de la comunidad monástica.

En Montserrat, León XIV participó en el rezo del Rosario junto a la comunidad benedictina y miles de fieles. Ante la imagen de la Moreneta, el Papa encomendó su servicio petrino y la misión de la Iglesia, y pidió dejar a los pies de la Virgen “las corazas que han endurecido poco a poco el corazón”.
El Santo Padre recordó también la llamada de María en Caná, “Haced lo que Él os diga”, e invitó a mirar a Cristo, que salva al mundo no con armaduras, sino con “la fuerza desarmada y desarmante del amor”. La Escolanía de Montserrat acompañó la celebración con el canto de la Salve Regina y del Virolai, en uno de los momentos más significativos de la visita.
La jornada catalana del Papa incluyó además un gesto de solidaridad con Ucrania. Antes de la vigilia en el Estadi Olímpic Lluís Companys, León XIV bendijo las ambulancias reunidas por la Fundación del Convento de Santa Clara de Manresa, impulsada por la dominica sor Lucía Caram, dentro de un nuevo corredor humanitario hacia el país en guerra.
La religiosa destacó que esta bendición confirma que “la fe tiene que traducirse en compromiso”. La caravana, formada por ambulancias y otros vehículos de apoyo, partió hacia Ucrania como parte de la labor humanitaria que sor Lucía Caram y su equipo vienen desarrollando desde hace años al servicio de las víctimas de la guerra.
La presencia del Papa en la diócesis de Sant Feliu de Llobregat dejó así una huella profundamente evangélica: la cercanía a los encarcelados, la oración ante la Virgen de Montserrat y el compromiso concreto con quienes sufren las consecuencias de la guerra. En estos tres gestos, acompañados por el obispo dominico Mons. Xabier Gómez OP, resonó una misma llamada a la esperanza, la reconciliación y la paz.