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Fernando Añorbe: «Servir es ver en el otro al mismo Jesús»

26 de mayo de 2026

El coordinador de los voluntarios de la Parroquia de Atocha explica, dentro de la serie “rostros dominicanos”, cómo 48 personas colaborarán en la visita del Papa León XIV a España

La Basílica de Nuestra Señora de Atocha, de los frailes dominicos desde hace cinco siglos, participará activamente en el voluntariado organizado con motivo de la visita del Papa a España y, en concreto, durante su estancia en Madrid. Fernando Añorbe, responsable de coordinar a los voluntarios de la parroquia, explica cómo surgió esta iniciativa, qué tareas asumirán las personas inscritas y qué puede aportar esta experiencia de servicio a la vida comunitaria y eclesial.

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Fernando Añorbe | Fotografía: David Naval

 

¿Cómo surgió la participación de la Parroquia de la Basílica de Atocha en el voluntariado de la visita del Papa?

A raíz de la inquietud que manifestaron varias personas de la parroquia, se decidió registrar la parroquia como institución y así permitir que quienes estuvieran interesados pudieran apuntarse para colaborar de alguna manera en los actos de la visita del Papa a España, concretamente durante su estancia en Madrid.

Hasta ahora se han apuntado 48 personas en los distintos servicios que se ofrecen para los voluntarios.

¿Qué ha supuesto coordinar a personas voluntarias de la parroquia para un acontecimiento eclesial de esta dimensión?

Ha sido todo un reto, debido al poco tiempo del que se disponía para apuntarse y con la dificultad de que la agenda de los actos se ha tardado mucho en conocer. Pero ya está todo en orden y poco a poco se han ido aclarando las cuestiones pendientes.

Otro tema ha sido estar en contacto con los voluntarios que se han apuntado, manteniéndoles informados de las cosas que se iban sabiendo e intentando solventar los problemas que siempre surgen en este tipo de eventos: problemas con el registro, falta de documentación, etc.

Al final, como ya comentaba, somos 48 voluntarios y hasta ahora está siendo fácil gracias a ellos.

En estos últimos días la actividad está siendo un poco frenética: asignación de servicios a eventos, que se realiza desde la organización central; gestión de peregrinos para intentar cuadrarlos con las viviendas que algunos voluntarios ofrecen para alojarlos; y también formación, para que todos sepamos qué hay que hacer y cómo hacerlo.

¿Qué tareas o responsabilidades asumirán los voluntarios de Atocha durante la visita?

Hay cuatro servicios a los que los voluntarios podían apuntarse: acogida, acogida familiar, eventos y TPC —montaje, documentación, etc.—. Cada uno ha seleccionado el que mejor le cuadraba o al que se sentía llamado a apuntarse, e indicó su disponibilidad para los días de la visita.

Con toda esta información, el organismo central está realizando la asignación de algunos servicios y, poco a poco, irá asignando todos ellos. Cada persona recibirá la información de la actividad para la que ha sido designada.

Habrá servicios de un nivel básico, como la atención y acogida de peregrinos en los distintos eventos; habrá algunos voluntarios que tengan tareas de cierta responsabilidad, como la coordinación de equipos; y también habrá quienes estén coordinando los temas de acogida en las pernoctas, gestionando alojamientos, asignando peregrinos, etc. Todo un reto.

¿Qué cree que puede descubrir una persona cuando participa en la Iglesia desde el servicio concreto y discreto?

Servir es lo mejor que podemos hacer

Puede descubrir que servir es lo mejor que podemos hacer. El servicio es ver en el otro al mismo Jesús; es procurar que la gente esté bien y que todo el mundo pueda disfrutar de la visita del Papa, aunque, en algunos casos, tengamos que renunciar a ser uno de los peregrinos.

Este servicio nos permite además conocer a otras personas que también han sentido la llamada a servir, generando un clima de hermandad y permitiendo ampliar nuestros círculos de amistad y relaciones.

¿Cómo puede esta experiencia fortalecer la vida de la comunidad parroquial y su vínculo con la Familia Dominicana?

A través del servicio a los demás, como el carisma de servicio que tenía nuestro Padre Santo Domingo. Servir a los demás es servir al Señor, ya que cada uno de aquellos a los que servimos es el mismo Señor.

La convivencia durante la preparación y durante la visita potenciará ese espíritu comunitario y de servicio, bien sea con miembros de nuestra propia parroquia, bien sea con miembros de otras parroquias que tienen ese mismo espíritu de servicio hacia los demás.

Estas relaciones, y así ocurrió también en la JMJ, hicieron que mucha gente que no se conocía estableciera unas relaciones de amistad y de compartir comunitario que perduran hasta hoy.