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“La fe no ciega, sino que abre a nuevos horizontes; no ata y esclaviza sino que libera”

29 de abril de 2019

  La Basílica de Nuestra Señora de Atocha acogía el pasado sábado las promesas perpetuas como laicas dominicas de Carmen Calama y Gema Gómez quienes después de los tres años de promesa temporal, dedicadas a la formación, confirmaron de este modo la vocación de laicas dominicas a la que se han sentido llamadas comprometiéndose con la Orden de Predicadores, en esta ocasión, para toda la vida.

La fe no ciega, sino que abre a nuevos horizontes

  Fr. Iván Calvo, asistente religioso de la Fraternidad, en su homilía recordaba a Carmen y Gema su compromiso de ser testigos coherentes y valientes en sus ambientes laborales, familiares, de amistad. Un testimonio especialmente vital ante los no creyentes, para que puedan descubrir que la fe no infantiliza sino que ayuda a madurar; que la fe no ciega sino que abre a nuevos horizontes; que no ata y esclaviza sino que libera. Un testimonio para que puedan encontrarse con el Resucitado que transforma vidas y comunidades.

  Fr. Iván animó a las dos laicas igualmente a continuar poniendo sus dones al servicio de la Iglesia y del mundo: Carmen con su talante conciliador y pacificador; Gema con su espíritu luchador que la mueve al debate. La celebración tenía lugar, precisamente, en el primer día del triduo a Santa Catalina de Siena, que fue mujer conciliadora y pacificadora, pero al mismo tiempo una mujer valiente y decidida que debatió sin descanso buscando el triunfo de la verdad.

Promesa Solemne de Carmen y Gema en AtochaPromesa de Carmen Calama y Gema Gómez como laicas dominicas

  En la celebración estuvieron acompañadas por numerosos miembros de la Familia Dominicana, familiares y amigos, miembros de la comunidad parroquial y de la Cofradía de la Virgen de Atocha. Todos pudieron disfrutar, además de la mesa de la eucaristía, de un agradable tiempo de convivencia compartiendo un sencillo ágape en el atrio de la Basílica.