Predicaminata 2026: tras las huellas de santo Domingo y el legado de la Escuela de Salamanca
Sesenta peregrinos recorren el camino entre Cercedilla y Segovia en una jornada de fe y fraternidad dominicana
La Predicaminata volvió a reunir este año a jóvenes y miembros de la Familia Dominicana en torno a una experiencia que une peregrinación, convivencia y memoria de santo Domingo de Guzmán. En esta edición, celebrada el 19 de septiembre, sesenta peregrinos, en su mayoría jóvenes, recorrieron el camino entre Cercedilla y Segovia siguiendo simbólicamente las huellas del fundador de la Orden y dedicando la jornada a profundizar en el legado de la Escuela de Salamanca.
Los participantes procedían principalmente del Colegio Mayor Universitario Aquinas y de la Residencia Universitaria Nuestra Señora del Rosario, ambos de Madrid. También se sumaron hermanas dominicas, miembros de las fraternidades laicales de Santo Domingo de Segovia y de Nuestra Señora de Atocha, así como personas provenientes de otras presencias dominicanas.
Predicaminata nació en 2013 con el propósito de rememorar el viaje que santo Domingo de Guzmán realizó desde Madrid hasta Segovia en 1218 para fundar un convento en la ciudad. Desde entonces, la peregrinación se ha celebrado cada año, salvo la interrupción provocada por la pandemia.
Cada año, Predicaminata propone un tema de reflexión que acompaña a los peregrinos durante el recorrido. En esta edición, el tema elegido fue la Escuela de Salamanca, con motivo de la celebración del V Centenario de su fundación, una oportunidad para acercarse a su legado y a su defensa de la dignidad humana, la justicia y el bien común.
Desde Cercedilla, el camino avanzó por el valle de la Fuenfría hasta alcanzar el puerto del mismo nombre, antes de descender por el valle de Valsaín rumbo a Segovia. El paisaje fue cambiando a lo largo de la jornada: los densos bosques serranos de pino silvestre dejaron paso, poco a poco, a la llanura abierta de la meseta castellana. La marcha alternó breves momentos de oración y reflexión sobre la Escuela de Salamanca con conversaciones y espacios de convivencia que ayudaron a los peregrinos a conocerse mejor y a compartir el camino.

La peregrinación concluyó con la eucaristía en la iglesia del Monasterio de Santo Domingo el Real de Segovia, celebrada como acción de gracias por la jornada compartida. Después, las monjas entregaron las credenciales a los participantes, quienes ofrecieron a la comunidad una cuchara de madera, regalo que se hace a las monjas en cada edición de Predicaminata. Este gesto recuerda la tradición según la cual santo Domingo obsequiaba con una cuchara a las monjas durante sus visitas a los monasterios y expresa el afecto y la alegría con los que la comunidad de monjas dominicas recibe a los peregrinos.

Al finalizar el día, algunos peregrinos regresaron a Madrid, mientras que otros permanecieron en Segovia para prolongar el encuentro. A la mañana siguiente celebraron la eucaristía en la Cueva de Santo Domingo, lugar de oración estrechamente unido a la estancia del santo en la ciudad.
A la eucaristía se incorporaron otros miembros de la Familia Dominicana, que enriquecieron con su presencia el clima de fraternidad. Después, todos compartieron una comida en la huerta del monasterio, con la que concluyeron dos jornadas de encuentro, convivencia y celebración compartida.
