Noticia

La nueva sensibilidad de la teología contemporánea.

29 de enero de 2015

En el marco de las conversaciones de San Esteban, en diálogo entre la fe y la cultura, este martes ha presentado Ricardo de Luis Carballadalas nuevas sensibilidades de la teología contemporánea. La presentación del ponente corrió a cargo Juan Manuel Almarza: Creo que todos conocéis a Ricardo y sus innumerables quehaceres, entre otros, Prior de este convento de San Esteban y profesor de su Facultad de Teología. Por eso quiero señalar de él algún aspecto menos conocido.

Señaló que le interesa todo lo que tiene que ver con la vida humana y su hondura, le interesan películas como, cielo sobre Berlín de Win Wender, o libros, La Biblia y Cien años de soledad. Es teólogo y filósofo con una formación que tiene sus raíces en Valladolid y Salamanca y su “oteadero” o atalaya en Alemania. Una de sus preocupaciones intelectuales es el diálogo de la teología con la cultura contemporánea. Así ha escrito sobre teólogos muy próximos al pensamiento filosófico contemporáneo bebiendo de su sensibilidad teológica (Schillebeekcx, Claverie, Ratzinger, Iribertegui). También el diálogo con filósofos contemporáneos muy próximos en su sentido moral y religioso con una especial atención a la filosofía judía (Buber, Cohen, Levinas). Esta intersección de intereses es la ocasión para el diálogo entre fe y razón que se despliega sobre todo en torno a la vida moral.

En el ámbito teológico ha recorrido los caminos de El misterio de Dios y de la Escatología, asignaturas que imparte en la Facultad de San Esteban y Escuela de teología de Internet. En el ámbito filosófico, dentro de la filosofía contemporánea, ha recorrido sobre todo el amplio campo de la fenomenología y el personalismo. A este panorama hay que añadir un interés particular tanto intelectual como pastoral sobre la teología de la vida religiosa. Algunos de sus artículos de estos últimos años: La idea de humanidad plural en el pensamiento del obispo dominico Pierre Claverie; La sabiduría: la moral del conocimiento; El deseo del otro; Fe y razón: de la rivalidad a la colaboración; Persona y acción en Mounier; La persona en el pensamiento de E. Levinas; etc.La dirección de la Editorial San Esteban, que conlleva un ingente trabajo, le obliga a estar muy al tanto de las corrientes actuales de teología y también de las preocupaciones actuales de la gente que demanda literatura religiosa seria. Por eso le hemos encomendado el tema “La nueva sensibilidad de la teología contemporánea”.

Después de la presentación, Ricardo de Luis comenzó su intervención afirmando que la luz de la teología es humilde desde el panorama cultural e informativo, tiene poca presencia.Pero desde su sencillez, es a su vez una luz poderosa, ya que apunta a la fuente de toda verdad, que es Dios. Partió de un texto de 1940 de W. Benjamin sobre el concepto de la historia, muy citado en la teología contemporánea, que la presenta como un enano jorobado y escondido detrás de la poderosa maquinaria que gana todas las partidas de ajedrez, que representa al materialismo histórico. El enano escondido, es quien realmente mueve los hilos de la historia, de la maquinaria del mundo, para evitar que la historia la escriban los vencedores. Con ese texto que Benjamin pensó durante quince años, hace una crítica a la modernidad y sus violencias y quiere elevar a las víctimas de la historia y traerlas al momento presente. Recupera en él la teología judía en clave de salvación para criticar la idea de progreso propio de la modernidad, ante la catástrofe que se avecinaba. Traer a las víctimas al presente donde se encuentra la reparación.

Siguiendo la estela de Benjamin, la teología tiene un papel de correctivo en el mundo moderno. En palabras de Habermas es necesaria la teología o el pensamiento religioso en nuestro mundo, ya que la racionalidad moderna se encuentra incapaz de crear valores para poner en marcha la sociedad. Así a la teología le correspondeun papel fundamental, aunque no se refleje en la cultura y en los medios de comunicación, como es la salvación, el pecado, el mal, la reconciliación, o Dios.Esto ya está en la cultura mediante otros lenguajes, como son la literatura y el cine.

El Dios de la teología católica, es el Dios de Jesús encarnado. Desde esta realidad, la teología tiene como hilo conductor la cristología y la antropología. A diferencia de otras disciplinas como la filosofía o la psicología, Dios es el punto de partida, pero se ha manifestado en el pueblo de Israel y en Jesús de Nazaret. Por lo tanto el horizonte de la teología es Dios, Cristo y el hombre. El conocimiento de Dios, conlleva el conocimiento del ser humano. Esta realidad se subrayó de una forma profunda con el giro antropológico de la teología de los años veinte, reaccionando contra el neoescolasticismo dominante que primaba los silogismos racionales, sin tener en cuenta la existencia humana. Dios es un Dios que habla y que se comunica al hombre, por lo tanto, la experiencia humana es un lugar teológico de primer orden. No se puede hacer teología al margen de las preguntas por la vida humana. Desde esta preocupación por el ser humano, la teología pondrá en el centro la salvación, la cultura, la ciudad, el trabajo, la mujer, el sufrimiento, el dolor, etc. Si el siglo XIX, el interlocutor de la teología era el ateo, en el siglo XX, será el hombre sufriente como nos subrayaba Walter Kasper (El Dios de Jesucristo).

El siglo XX, ha sido uno de los siglos más crueles y terribles, elevando el dolor al abismo de la historia. El sufrimiento y el tema del mal están en el centro de las preocupaciones del hombre y de la sociedad. No hay respuestas, sólo se puede rezar con el hombre sufriente. El mal es irresoluble, la razón moderna busca explicación a todo, nos golpea tanto que no es satisfactoria la explicación. El mal no se deja reducir a explicaciones y desborda nuestra conceptualidad, sólo es posible el compromiso, estar con el sufriente, llorar con él y, abrirnos a la esperanza de Dios que brota de la cruz de Jesús. Otros ámbitos de la teología, más allá del sufrimiento y el dolor, son la estética que nos amplía la percepción de la realidad y el diálogo con la ciencia.

El ponente apuntó hacia tres propuestas teológicas poco conocidas: La Ortodoxia radical (John Milbank), la teología litúrgica (Andrea Grillo) y la pastoral urbana (Carlos María Galli). La primera corriente surge en los años noventa con una serie de teólogos anglicanos. Realizan una crítica a la secularidad y proponen a la teología como un saber específico para superar el nihilismo, desde temas como el perdón, la gracia o el sacrificio. La teología litúrgica, no entendida de forma clásico, sino como el primer acto y fuente de reflexión teológica. Por último la pastoral urbana, que aparece en el marco de una teología de la cultura y con una pastoral claramente misionera, en esta está inspirada la teología del Papa Francisco.

Para terminar, nos recordaba las palabras de Karl Rahner,Dios es la última palabra antes del silencio, es el misterio. Es también la primera palabra después del silencio, es la primera palabra con sentido que levanta a la humanidad.


El próximo martes, 3 de febrero, intervendráRicardo Piñero, profesor de Filosofía del Arte de la Universidad de Salamanca, con el título: Arte y creación de sentido en la actualidad.

Juan Antonio Mateos Pérez

 

Vídeo de la intervención