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Cómo transmitir la fe cristiana con alegría y nuevos lenguajes

27 de enero de 2015

Cómo transmitir la fe cristiana con alegría y nuev

De nuevo, las Conversaciones de San Esteban se asoman a la cultura, para proponer luces para nuestro tiempo. En la sesión de hoy se quiere iluminar desde los escritos del Papa Francisco y vienen de la mano del Decano de la Universidad de Deusto y Catedrático de Teología, Vicente Vide. La presentación corrió a cargo del director de las Conversaciones, Juan Manuel Almarza: nació en Elorrio (Vizcaya), en 1966. Es sacerdote diocesano de la diócesis de Bilbao. Actualmente es el director de Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la diócesis de Bilbao y de la Universidad de Deusto y también es el director del Departamento de Teología Sistemática de la Facultad de Teología de la Universidad de Deusto. Es decano de esta Facultad y ha sido presidente de la Junta de Decanos de España y Portugal (2003 – 2004). Además de Teólogo es filósofo, su área de trabajo es la Teología fundamental, centrándose principalmente en los nuevos lenguajes de la experiencia religiosa, también en Dios y nación: Dos aspectos del diálogo de la religión y cultura. Tomando las palabras de una de sus obras, Hablar de Dios hoy, no es fácil acertar con un lenguaje apropiado y significativo para la gente de hoy y para las nuevas generaciones. Expresiones como encarnación, resurrección, ascensión, pecado original, transustanciación o purgatorio, la gente no entiende lo que significan. Uno de los retos más importantes en la transmisión de la fe hoy es anunciar a Jesús con nuevos lenguajes y favorecer experiencias de Dios que sean significativas y humanizadoras.

El ponente partió de la pregunta, ¿cómo comunicar hoy la fe? La palabra de Francisco es una luz importante para nuestro tiempo, las dos palabras que más se repiten en Evangelii Gaudium, son renovar y comunicar. Aunque es reconocer, como hacía santo Tomás de Aquino, que hablamos de Dios como balbuciendo. Francisco, comunica con naturalidad y desarrolla de una forma magistral los cuatro elementos de la comunicación eficaz de la fe: Inteligible, significativa, relevante e implicativa.

La comunicación y el anuncio de la fe en la ciudad secular, estaba ya presente en magisterio de Pablo VI, con la Lumen Fidei de Francisco se recupera el carácter luminoso de la fe. Nos recuerda que seamos personas de fe. No divide a las personas en creyentes y no creyentes, sino en personas entusiasmadas o no entusiasmadas por Jesucristo. La fe, no se tiene, ni se pierde, se es una persona de fe, o mejor, es Jesús el que nos tiene. Para Ortega, todo ser humano es creyente, es fiarnos en un trasfondo último de lo real. En las creencias vivimos, nos movemos y existimos. La fe domina la existencia, ya que forma parte de todo ser humano. La palabra no creyente, comentaba G. Ravasi, no está bien empleada, es mejor la palabra gentiles. La fe debe presentarse como una forma de vida que de sentido, en la que todas las personas estén abiertas. Hay dos dimensiones: La adhesión del hombre a Dios y el asentimiento. En la primera insiste mucho Francisco, es necesario un encuentro con Jesús resucitado, las fórmulas de fe deben estar precedidas por ese encuentro. La fe es una participación en el modo de ver de Jesús. Se cree con el corazón y es algo tan razonable, que puede iluminar la materia y beneficiar al científico. La segunda dimensión el asentamiento, la confianza y la entrega incondicional es la que transforma a la persona. Pero no debemos olvidar el carácter eclesial, es siempre comunicativa. Como acto antropológico, nadie tiene fe en solitario, como nadie habla sin un interlocutor. Es una luz para una vida social, se pone al servicio de la justicia, el derecho y la paz. Nos hace respetar la naturaleza. Conforta el sufrimiento. Francisco ha llevado a cabo en su análisis de la fe, las tres funciones que apunta Habermas: Expresiva, socializadora, denuncia crítica.

En la Evangelii Gaudium, es un documento que presenta una serie de principios teológicos muy importanes: Una teología de la encarnación, de la misericordia, la misión, las periferias y de la credibilidad. Francisco quiere una fe creíble y una iglesia habitable, facilitadora de la fe. Pone en el centro a las periferias, nos primerean. Centrándonos así el Evangelio. Quiere recuperar un lenguaje significativo para anunciar la fe y que llegue a las periferias: Un dinamismo de la revelación, Dios que ama, sale fuera de sí, un dinamismo del bien, un dinamismo del hijo pródigo. La mejor luz de la fe es hacerse presente en las periferias.

Francisco es el líder mundial con mayor credibilidad, no juzga, se deja entender por todos, es directo, usa las redes sociales. Se presenta a los hombres en Tweets, diez minutos dedica al discurso y cuarenta a estar con la gente. Es muy importante el lenguaje del cuerpo, mira toca, llama personalmente por teléfono. No hay que hablar, hay que comunicar. Es mejor comunicar la fe que hablar. Fe no se transmite, se vive, testimonia y se comunica. Nos presenta cinco vías para comunicar la fe: la vía del sentido, la belleza, la ciencia, la espiritualidad y el bien.

La fe debe presentarse como un sentido de vida, es una oferta única de apertura a la transcendencia. La belleza artística, el arte, es una cifra de la trascendencia, aunque también lo son modos no convencionales de belleza. La ciencia ofrece una visión articulada, unos valores éticos. En nuestra cultura de la imagen se exalta lo sensorial, narrativo, lo dinámico y evolutivo. Hoy todo es imagen. Jesús también hablaba con imágenes, aunque no excluye el discurso que también desvela imágenes. Evangelii Gaudiu, es un documento lleno de espiritualidad humanizadora que quiere sanar y llenar de paz. Por último, está la vía del testimonio de vida y la caridad; los pobres son presencia latente de Jesús crucificado, son relato de Dios. Es necesario presentar la fe con un nuevo método, que incluya no sólo la explicación, sino el silencio. ¿Por qué permite Dios que suframos los niños?”. “No tengo respuesta”, respondió el Papa abrazado a una niña de 12 años en Filipinas. "... al mundo de hoy le falta llorar, lloran los marginados, lloran los despreciados, pero aquellos que llevamos una vida más o menos, sin necesidades, no sabemos llorar. Solo ciertas realidades de la vida se ven con los ojos limpiados por las lágrimas...solo cuando seamos capaces de llorar por las cosas que tus nos dices, solo cuando el corazón se haga esta pregunta y llore, entonces podremos entender algo..." . Francisco nos presenta tres lenguajes: Pensar lo que se siente, sentir lo que se piensa, hacer lo que se piensa y siente.

Vídeo de la intervención

Destacamos algunas publicaciones de Vicente Vide Rodríguez: Hablar de Dios en tiempos de increencia, en Cuadernos de Teología Deusto, nº 15 (1997); Pragmática lingüística: análisis de los lenguajes de la fe, en Estudios Eclesiásticos (1998); Los lenguajes de Dios, Universidad de Deusto, Bilbao (1999); Dios y Nación, en Dios para pensar, en la editorial San Dámaso. Madrid (2002); María Zambrano, arqueóloga de lo divino, en Letras de Deusto (2004); Significatividad de la fe cristiana y fundamentación última de la ética, en la obra titulada El cristianismo, una propuesta con sentido. BAC, Madrid 2005; Biblia y cultura. Universidad de Deusto, Bilbao (2008); ¿En qué Dios creemos?, PPC, Madrid (2008); Palabra, silencio, imagen, en la revista Surge: revista sacerdotal, espiritualidad y apostolado (2011); Comunicar la fe en tiempos de increencia, en la revista Burgense: Collectanea Scientifica (2013)

La próxima sesión de las Conversaciones de San Esteban será el próximo martes, con la conferencia “La nueva sensibilidad de la Teología contemporánea”, impartida por Ricardo de Luis Carballada.

Fuente de la noticia: Salamanca RTV al día