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Cuéntame. Encuentro de convocatoria

7 de marzo de 2011

Cuéntame. Encuentro de convocatoria

Llego a casa y, antes de deshacer la maleta, enciendo el ordenador para descargar las fotos de los dos últimos días: gestos, miradas, sonrisas… rostros que reflejan la alegría de sentirse acompañados, que, como dijo nuestro fraile chileno Manu, reflejan el paso de Dios por todos ellos.

Durante los pasados días 25, 26 y 27 de febrero ha tenido lugar el último Encuentro de convocatoria del MJD, bajo el lema “Cuéntame”, en una casa de Collado Mediano. En este encuentro hemos querido acercarnos más a la Biblia, a través de oraciones, charlas de formación, reflexiones y, sobre todo, escuchando aquello que ella nos quisiera contar. ¡Cuéntanos!

Desde casi todos los rincones de España, el viernes fuimos llegando: “los de Madrid”, “los valencianos”, “los de Sevilla”, “los de Salamanca”, etc… reencuentros, sonrisas, besos y abrazos. Las llegadas son siempre un previo de lo que será el encuentro.

Después de cenar, charlar y ponernos al día los unos de los otros, celebramos en la capilla la oración de bienvenida, preparada por el Consejo Nacional. Fue un bonito comienzo donde reflexionamos sobre lo que creemos que Dios quiere de nosotros, ¿qué nos pide Dios en este momento?

Amaneció el sábado, y nos pusimos manos a la obra. Por la mañana nos volcamos en el Antiguo Testamento de manos de Carmen Yebra: lo analizamos y aprendimos el porqué de su estructura interna y de su contenido. Tuvimos un tú a tú con la Biblia en el que le hicimos todo tipo de preguntas: ¿para qué fuiste escrita?, ¿cómo podemos descifrarte?, ¿ podemos adaptar tu mensaje a la actualidad?. Ah, y por supuesto, nunca olvidaremos a la burra de Balaaam.

El turno del Nuevo Testamento vino por la tarde de manos de Marisa de Llaguno. Con ella descubrimos claves para la lectura y el entendimiento de los cuatro evangelios: ¿a qué tipo de comunidades iban dirigidos?, ¿cómo influyó el contexto del momento en su escritura?, ¿cómo debemos interpretarlos en la actualidad?, etc…

La vigilia, preparada por el grupo de Valencia, fue un momento de reflexión pausado, íntimo y personal, donde cada uno de los grupos, y otros miembros de forma individual, leyeron textos acerca del MJD de su ciudad, su historia, su situación actual y el camino que iban a seguir, todo ello alternado con canciones y momentos de silencio.

Pero una jornada de reflexión como la del sábado no tenía porqué estar exenta de un rato de risas y diversión, así que después de la oración disfrutamos de un juego divertido preparado por el grupo de el Olivar: reímos, gritamos, hicimos pruebas y lo pasamos genial.

Llegó el domingo, y como todos los “últimos días” de cada encuentro, aprovechamos hasta el último minuto, ¿quién sabe cuántos meses pasarán hasta que volvamos a vernos? Por la mañana, Vicente Niño y Gema de Olivar Gómez prepararon un taller dinámico que nos sirvió para poner en práctica todo lo aprendido en el día anterior. Mediante las claves adquiridas para leer e interpretar la Biblia, comprobamos como puede ayudarnos a responder preguntas sobre los problemas que se ciernen sobre nuestra sociedad: el problema ambiental, la crisis, la violencia de género… La Biblia no es un libro viejo y ajeno a nosotros sino un texto vivo que da respuestas, que ayuda a comprender y a comprendernos, solo hay que saber escucharla.

Y llegó uno de los momentos más emotivos del encuentro, los “últimos días” es lo que tienen: envueltos en la paz y el espíritu que ofrece la celebración de la Eucaristía, las palabras de agradecimiento salen prácticamente solas, las emociones se sienten en el aire y las lágrimas recorren alguna que otra mejilla.

Todo principio tiene un final, pero todo final es también el principio de algo nuevo, y el encuentro estaba tocando a su fin. Así como dos días antes nos abrazamos y nos dimos la bienvenida, el domingo por la tarde volvimos a abrazarnos aún con más fuerza, pero esta vez para desearnos buen viaje de vuelta a casa. Teníamos los corazones llenos, el espíritu fortalecido y la alegría de haber pasado dos días estupendos en compañía de la que es, para todos, nuestra segunda familia, la familia dominicana.

¿Tristeza? Quizás, pero sobre todo felicidad, ¡y mucha! Era el final de un encuentro, pero también el principio de la cuenta atrás para el próximo.

Juan David Fuertes

Más información: MJD España