Santiago de Chile acoge el XV Encuentro y Asamblea del IDYM
Del 9 al 16 de agosto de 2026, jóvenes dominicos de diferentes países se reunieron en la capital chilena para compartir formación, oración y fraternidad y discernir sobre el futuro del Movimiento
Bajo el lema «Tengan valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33), el Movimiento Juvenil Dominicano Internacional (IDYM) celebró del 9 al 16 de agosto de 2026 su XV Encuentro y Asamblea Internacional en Santiago de Chile. Durante una semana, jóvenes vinculados a distintas realidades del Movimiento compartieron un amplio programa en el que se entrelazaron la formación, la oración, la convivencia y el trabajo propio de la Asamblea Internacional.
Por parte de España participaron María Fernández, coordinadora del grupo MJD Jaire, y Cristina Expósito, promotora de formación de la Comisión Internacional del IDYM durante el periodo 2022–2026. La Asamblea suponía también el cierre de un cuatrienio y la elección de la nueva Comisión Internacional que acompañará al Movimiento durante el periodo 2026–2030.

La Casa de Espiritualidad Los Dominicos, en Las Condes, fue el lugar elegido para un encuentro que quiso ser, ante todo, una experiencia de Familia Dominicana. La llegada de las distintas delegaciones durante la jornada del domingo 9 dio paso a las primeras vísperas comunitarias, presididas por Fr. Daniel Gordillo, OP, prior conventual del Convento de Santiago. Una primera actividad fraterna permitió comenzar a romper las barreras de los idiomas y las distancias y poner rostro a una realidad internacional que durante los siguientes días compartiría oración, mesa, reflexión y decisiones.
Formación para una identidad dominicana compartida
La jornada del lunes 10 comenzó con uno de los momentos centrales del encuentro: la eucaristía solemne de Santo Domingo, presidida por Fr. Juan José Baldini, OP, prior provincial de San Agustín en Argentina y Chile.
La formación ocupó un lugar fundamental durante los primeros días. La primera conferencia, «Mirar de nuevo. Las mujeres de la Biblia entre la Escritura y el arte», fue impartida por Cristina Expósito de Vicente, Promotora de Formación del IDYM. A través del diálogo entre los textos bíblicos y sus representaciones artísticas, la sesión propuso volver la mirada hacia algunas de las mujeres de la Escritura, como Salomé, Jael, Judit y María Magdalena, y reflexionar sobre el modo en que la tradición visual y cultural ha condicionado también nuestra forma de leerlas e interpretarlas.
Por la tarde, Fr. Juan José Baldini, OP, ofreció la conferencia «Hacia una espiritualidad del gobierno en la Orden», introduciendo una reflexión especialmente significativa ante la proximidad de la Asamblea Internacional y de su proceso electivo. El gobierno fue abordado no únicamente desde su dimensión organizativa, sino también como servicio, responsabilidad y ejercicio de discernimiento dentro de la tradición dominicana.
Fraternidad, cuidado y compromiso
El martes 11 comenzó con una oración inspirada en san Pier Giorgio Frassati, acompañada por la presencia de una reliquia del santo. Su testimonio permitió acercarse a una santidad joven vivida desde la amistad, la oración, el compromiso y la alegría, especialmente significativa para quienes forman parte de un movimiento juvenil dominicano.

La mañana continuó con la formación «Una Iglesia que escucha, sana y protege», impartida por Ginet Zevallos, psicóloga y Coordinadora Nacional del MJD Perú. La sesión permitió profundizar en la importancia del cuidado y la escucha dentro de nuestras comunidades, así como en la responsabilidad compartida de generar entornos en los que los jóvenes puedan crecer y participar de manera segura.
Tras la formación, una salida por Santiago de Chile permitió conocer la ciudad anfitriona y, al mismo tiempo, compartir un espacio de convivencia fuera de los lugares habituales de reunión. La jornada concluyó con las vísperas, la cena y una actividad fraterna de karaoke, preparada por el MJD Filipinas, haciendo nuevamente visible la importancia que la convivencia y los espacios informales tuvieron durante toda la semana.
De Encuentro a Asamblea: discernir el futuro del IDYM
El miércoles 12 marcó formalmente el inicio de la XV Asamblea Internacional del IDYM. La mañana comenzó con la conferencia «La Orden como Ravenclaw. Una cuestión de identidad», impartida por Carlos F. Beltrán como conferencia de final de cuatrienio. Con un título deliberadamente cercano al lenguaje y al imaginario juvenil, la intervención propuso reflexionar sobre la identidad del Movimiento y, especialmente, sobre su pertenencia a la Orden de Predicadores y a la Familia Dominicana.
Tras esta última formación se celebró la eucaristía del Espíritu Santo, presidida por Fr. Fernando Delgado, OP, socio del Maestro de la Orden, quien acompañó la Asamblea en representación de la Curia General. Su presencia se produjo ante la imposibilidad de participar de Fr. Cristóbal Torres, OP, promotor general para el Laicado de la Orden, como estaba inicialmente previsto, debido a una circunstancia familiar. A pesar de la distancia, Fr. Cristóbal permaneció muy presente durante aquellos días, acompañando al Movimiento y a los jóvenes en el desarrollo de la Asamblea. Los participantes tuvieron también especialmente presentes a él y a su familia a lo largo de todo el encuentro.
La celebración precedió a uno de los momentos centrales de la Asamblea: el proceso destinado a elegir la nueva Comisión Internacional que acompañará y coordinará la vida del Movimiento durante el próximo cuatrienio.
Después de la presentación de los informes de la Comisión Internacional 2022–2026, comenzó el espacio electivo. El tractatus y los sucesivos escrutinios ocuparon buena parte de la jornada, en un proceso de discernimiento destinado a elegir a quienes asumirán los diferentes servicios internacionales del IDYM durante los próximos cuatro años.
Como resultado de este proceso quedó constituida la Comisión Internacional del IDYM para el periodo 2026–2030, con la aprobación del Maestro de la Orden, Fr. Gerard Francisco Timoner III, OP. Carlos Beltrán (Colombia) continuará como coordinador Iinternacional; Joaquín Castillón (Filipinas) asumirá el ámbito de Misión; Ginet Zevallos (Perú), Formación; Wilson Domingos (Mozambique), Finanzas; y Andrea Martínez (México), Comunicaciones.
La composición del nuevo equipo refleja también una de las realidades que se hicieron especialmente visibles durante los días de Santiago: el carácter verdaderamente internacional del Movimiento. Diferentes regiones, culturas y experiencias de vida dominicana quedan representadas en una Comisión llamada a coordinar el IDYM durante los próximos cuatro años y a favorecer la comunicación y la colaboración entre sus distintas realidades locales.
Una Asamblea que piensa en el futuro
Los días siguientes estuvieron dedicados fundamentalmente al trabajo interno de la Asamblea. El jueves 13 comenzó con una oración por la Familia Dominicana, antes de que los participantes se distribuyeran en las distintas comisiones de trabajo.
Las sesiones de las comisiones se alternaron con sucesivas plenarias en las que las propuestas fueron presentadas, debatidas y reelaboradas. De esta manera, la Asamblea se convirtió en un ejercicio real de escucha y construcción colectiva: distintas lenguas, culturas y situaciones locales tuvieron que encontrarse para pensar conjuntamente qué necesita hoy el Movimiento Juvenil Dominicano y hacia dónde quiere caminar.
Entre las cuestiones abordadas durante estos días ocuparon un lugar importante ámbitos como la misión, la formación, la comunicación y los asuntos institucionales, buscando reforzar tanto el funcionamiento internacional del IDYM como su capacidad para acompañar a los movimientos y grupos juveniles en sus diferentes contextos.
El trabajo de la jornada del jueves concluyó ante el Santísimo, en un tiempo de adoración que permitió llevar a la oración las conversaciones y decisiones de la Asamblea. Por la noche, la noche chilena, preparada por la provincia anfitriona y el Convento de Santiago, permitió acercarse a la cultura del país que acogía el Encuentro y disfrutar de un nuevo espacio de convivencia.
Orar como Domingo y celebrar la diversidad
El viernes 14 comenzó de una manera especialmente dominicana: la oración de la mañana estuvo inspirada en los modos de orar de santo Domingo. Gestos, silencio, cuerpo y Palabra ayudaron a recordar que la espiritualidad de Domingo no separa contemplación y acción, y que también el trabajo de una Asamblea necesita alimentarse de la oración.
Durante el resto de la jornada continuaron las reuniones de las comisiones y tuvo lugar la tercera plenaria intermedia. Eran ya horas de concretar, revisar textos y buscar consensos antes de la aprobación definitiva de las propuestas.
Pero una Asamblea del IDYM no se construye únicamente en las sesiones de trabajo. Después de las vísperas llegó uno de los momentos más esperados de la semana: la Noche Cultural. Cada delegación presentó alguna tradición, comida o baile característico de su país, convirtiendo la velada en un recorrido por culturas, músicas, bailes, costumbres y tradiciones muy diferentes.
Fue también una forma distinta de experimentar la universalidad de la Familia Dominicana. La diversidad que durante las plenarias se expresaba mediante distintas lenguas y perspectivas se convirtió esa noche en celebración. Países y culturas diferentes compartían un mismo espacio y una misma pertenencia, mostrando que la fraternidad se construye tanto alrededor de una mesa de trabajo como en los momentos de fiesta.
De los textos aprobados al envío
El sábado 15, cuarto y último día de Asamblea, comenzó con el rezo del Santo Rosario. Después llegaron las últimas horas de trabajo de las comisiones y la plenaria definitiva.
Durante la mañana y la tarde se desarrolló la aprobación de los textos finales, culminación de varios días de propuestas, correcciones, diálogo y discernimiento. Detrás de cada documento quedaban horas de trabajo, pero también el esfuerzo por escuchar las necesidades de realidades juveniles muy diferentes y transformarlas en compromisos comunes para los próximos años.
La celebración de las vísperas con eucaristía puso el broche a la XV Asamblea Internacional. Fue el momento de agradecer lo vivido y poner ante Dios las decisiones tomadas, pero también de mirar hacia el regreso. Porque una Asamblea internacional adquiere todo su sentido cuando aquello que se ha compartido, discernido y decidido puede volver después a las comunidades locales y convertirse en misión.
La última cena comunitaria y la actividad de despedida pusieron el tono de despedida del final del Encuentro. Después de una semana compartiendo mesas, traducciones, reuniones, oraciones, votaciones, canciones y conversaciones, llegaba inevitablemente el momento de decir adiós.
El domingo 16 comenzaron las salidas de las distintas delegaciones hacia sus países de origen. Terminaba así una intensa semana en Santiago de Chile, pero comenzaba al mismo tiempo una nueva etapa para el Movimiento Juvenil Dominicano y para la Comisión Internacional elegida para el periodo 2026–2030.
Bajo las palabras que acompañaron todo el Encuentro —«Tengan valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33)—, los jóvenes del IDYM regresaron a sus propias realidades con el desafío de hacer vida aquello que durante esos días había sido formación, oración, debate y fraternidad.
Porque el final de una Asamblea no es solamente una despedida. Para una familia nacida de la predicación, es también un envío.
Dña. Cristina Expósito de Vicente, O.P.