El Movimiento Juvenil Dominicano de España celebra sus 30 años en Caleruega
Casi 90 personas, de distintas generaciones, participan en un encuentro celebrado el fin de semana del 30 de enero al 1 de febrero
Más de 80 personas se reunieron este fin de semana en Caleruega (Burgos) para celebrar 30 años del Movimiento Juvenil Dominicano (MJD) en España.
El aniversario reunió a jóvenes, antiguos miembros y familias que, desde 1996, han hecho del MJD un lugar de encuentro para compartir fe y vida, sosteniendo una búsqueda común de la Verdad.
En el encuentro participaron cuatro frailes especialmente vinculados a la historia del Movimiento: fray Luis García Matamoro, fray Félix Hernández, fray Vicente Niño y fray Cristo Acosta, cuyo acompañamiento ha sido clave en estas tres décadas.
La noche del viernes comenzó con una oración de acogida preparada por Maite Moreno, del grupo El Levantazo (Valencia), en la que se agradeció el camino recorrido y se expresó la alegría de volver a sentirse en casa. El gesto central consistió en encender velas y transmitir la luz de unas manos a otras, como signo de un carisma que se recibe, se cuida y se entrega de generación en generación.
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El sábado, tras el desayuno, el grupo Betania (Pamplona) guio una oración en torno a un cuento y un símbolo sencillo: las “estrellas de mar”, recordando que también los gestos pequeños pueden transformar el mundo con esperanza.
Por la mañana tuvo lugar la formación “El proceso de seducción”, a cargo de Maite Moreno y Antonio Jesús Ferreira. Se subrayó que Dios “seduce” y no invade: atrae sin violencia, respeta la libertad y llama a discernir la vocación en cada etapa desde el silencio y la escucha.
Antes de la comida, quienes han coordinado el Movimiento en distintas etapas dedicaron unas palabras de agradecimiento a fray Félix Hernández, reconociendo su cercanía y la huella que ha dejado en varias generaciones del MJD. Ángela Burguet, de Endavant y excoordinadora del MJD, reconoció que “Félix ha sido para mi generación un referente de cómo un fraile vive la espiritualidad dominicana”.
Por la tarde, el grupo Jaire (Madrid) propuso un taller por estaciones: la Palabra para leer la vida a la luz del Evangelio, noticias para reflexionar sobre los problemas del mundo, espacios para dialogar sobre cuestiones complejas en la Iglesia y una parada dedicada a la comunidad como lugar donde la fe se sostiene y madura con sinceridad. El taller concluyó con una invitación a mirarse por dentro: reconocer grietas y fortalezas, y comprender que la fe, como un “jarrón reparado con oro”, puede hacerse más valiosa cuando integra heridas y aprendizajes con verdad.

Ya por la tarde se sumó al encuentro la hermana Marcela Zamora, secretaria de la Familia Dominicana de España, en representación de la misma. Después, en la capilla del convento, se celebró una oración preparada por Laura Fernández (Esnalar) y Rosabel (Grupo Espiga), con una reflexión guiada por fray Vicente Niño centrada en dar gracias por personas, comunidades y momentos que han marcado el camino.
La noche terminó con la proyección de fotografías de estos 30 años y un buen puñado de anécdotas: recuerdos entrañables, escenas divertidas y momentos que ayudan a sostener una memoria compartida.
El domingo se leyeron dos cartas: una enviada por la Familia Dominicana al MJD y la otra por Carlos Beltrán, coordinador internacional del IDYM. Por la mañana, tras el desayuno, se realizó un taller preparado por el coordinador nacional, Álvaro García Devís (Grupo Espiga). La propuesta invitaba a escribir una carta desde lo que cada uno guarda en el corazón, intercambiarla con otra persona y responder desde el cariño y la confianza.

A mediodía se celebró la eucaristía junto a las monjas dominicas en su monasterio. Estuvo presidida por fray Félix Hernández. A la celebración se unieron también fray Alfonso Salas y fray Diego Alejandro Rojas, del convento de Caleruega. Al inicio, la priora sor Teresa Cadarso dio la bienvenida y animó a vivir el presente como un regalo de Dios, celebrando que somos familia y que la pluralidad también es un don.
“Cuanto más vida das, más vida tienes”
La homilía se articuló en tres partes, con acentos complementarios para el camino del MJD: la llamada a mirarse por dentro y discernir con honestidad, el carácter misionero de una fe que se entrega, y la importancia del estudio para profundizar en el Evangelio. Fray Félix Hernández lo expresó invitando a la verdad interior: “Mirarnos en el espejo, mirarnos a nosotros mismos, para escuchar qué nos pide Dios y orientar la vida desde ahí”. Fray Vicente Niño recordó que la vocación se verifica en el don de la propia vida y en el anuncio: “Cuanto más vida das, más vida tienes”, animando a vivir lo compartido estos días como impulso para la predicación. Y fray Luis García Matamoro insistió en el estudio como rasgo dominicano imprescindible: “Hay que estudiar”, para descubrir siempre algo nuevo en la Palabra y dejar que el Evangelio forme la mente y el corazón.
Tras despedirse de las monjas y compartir la comida, el encuentro concluyó con el regreso a los distintos lugares de origen, con el deseo de seguir sosteniendo un MJD vivo: espacio de contemplación, comunidad y anuncio del Evangelio en la vida cotidiana.
