Ejercicios espirituales online I

Esta propuesta de ejercicios espirituales es una guía para las personas o matrimonios que deseen avanzar en su relación con Dios y mejorar su vida. Se trata de una experiencia de oración flexible que se adapta a nuestra rutina habitual.


Al empezar

  1. Ponerse en Presencia de Dios: está aquí. me ama, me mira
  2. Un Padrenuestro, despacio
  3. En silencio: adorar
  4. Humildad, sentirse dependientes de Dios. Necesitados de todo
  5. Nos acercamos al trono de la misericordia
  6. Dar gracias: Por la vida que tengo. Por el día de hoy…
  7. Pedirle perdón.
  8. Pedir la gracia de vivir este día de Ejercicios Personalizados.


Día 12: ¿Necesitas liberarte de algo?

Lee Lc. 4,16-21

Procura centrarte en ti mismo.

¿Necesitas liberarte de algo?
¿Qué críticas te molestan más?
¿Qué cosas, ideas, en la conversación te ponen más nervioso?
¿Qué heridas crees que hay dentro de ti: físicas, psicológicas, morales?
¿Qué rupturas en la relación con los demás?

Debes de reflexionar e ir tomando nota, escribiendo, si es posible, con las contestaciones a las preguntas.

Luego intenta hacer algo de oración:

En silencio adorar

Intentar escuchar: “He venido a traer la libertad …”

Pide a Dios lo que se te ocurra en este momento.

 

Dios cerca nosotros

“Jesucristo me quiere. Jesucristo que es mi gran amigo. El Señor, Hijo de la Santísima Virgen María. El Señor de Belén, de Nazaret, de la Cruz. El Señor de la Eucaristía… me quiere a mi, con mi carácter, con mis heridas, con mis problemas e intereses."

Quizás la rutina manche esta verdad sublime, o el desengaño, tantas veces experimentado en lo humano, nos hace adoptar una actitud de recelo.

Sin embargo es verdad. Mucho más bella de lo que nosotros podemos soñar: El Señor me quiere. El me amó primero, antes que pudiera pensar en El, El me amaba: “Con Caridad perpetua te amé” (Jeremías 31,3).

El Señor me ha amado siempre. Recorro las fechas más importantes: me ama el Señor. Dejo atrás los límites de la Historia: me ama el Señor, y lo hace con inmensa ternura.

Me ha escogido como amigo y quiere que esté junto a El por toda la eternidad.




Al terminar

  1. Adoras en silencio. El tiempo que creas necesario.
  2. Puedes repetir la palabra o idea que más te haya llamado la atención.
  3. Das las gracias por el rato que has pasado en su presencia.
  4. Rezas despacio un Avemaría a Nuestra Señora.