Evangelio del día
Trigésimo cuarta semana del Tiempo Ordinario - Año Par

Del día 25 de Noviembre al 1 de Diciembre de 2012

Tú lo dices: soy Rey

Introducción a la semana

En los tres ciclos en los que actualmente se ordenan las celebraciones litúrgicas de la comunidad cristiana se concluye el recorrido celebrativo con la fiesta de Jesucristo, Rey del universo, con muy distinto contenido bíblico y teológico al que tuvo esta solemnidad en su origen (bula Quas Primas de Pío XI, de 11 de diciembre de 1925). Más allá de la discutible costumbre de adornar a Jesús de Nazaret (también a María) con atributos mundanos de poder y dominación (cetros, potencias, coronas, tronos…) está para nosotros la realidad insoslayable: el ‘trono’ de nuestro rey es la cruz (instrumento de tortura) y su proyecto de gobierno (reinado) no es otro que el evangelio, una hermosa noticia de salvación y esperanza.

El Apocalipsis viene en nuestra ayuda para honrar al que nos ha librado de nuestros pecados por su sangre y nos ha hecho sacerdotes de Dios, nuestro Alfa y Omega. Una escena del Triduo Pascual nos rescata el evangelio para este domingo: cuando Pilato pregunta a Jesús si es el rey de los judíos, y le contesta, entre otras cosas, que su reino no es de este mundo y que aquí está entre nosotros para ser testigo de la verdad. Hagamos todo el esfuerzo que sea necesario para no contaminar esta fiesta conclusiva de nuestro año litúrgico con todas las adherencias históricas y mediáticas que gravitan en torno a las monarquías y, una vez más, destaquemos el ineludible protagonismo que en nuestra vida y en la de la comunidad cristiana tiene Jesús de Nazaret. Él es nuestra paz.

En los días nos festivos de esta semana, el Apocalipsis sigue dando material para las primeras lecturas y el capítulo 21 del evangelio de Lucas para las segundas. El elogio de la viuda antecede a textos del discurso apocalíptico del tercer evangelio: aviso de persecuciones, destrucción de Jerusalén, parábola de la higuera y la advertencia que concluye este discurso y el presente año litúrgico.

Cierro este modesto servicio a la Palabra evocando a un ‘amigo del Señor’, el pescador Andrés, el primer llamado. Que el Espíritu multiplique las respuestas a las invitaciones que el Señor hace siempre en la vida, en nuestra historia, en nuestros ideales y trabajos. Sólo el Espíritu puede lograr que estas repuestas sean bellas, fraternas, ilusionantes, cristianas, en una palabra... para hablar de Dios y con Dios ¡evangélica gramática!

Fr. Jesús Duque O.P.

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

Días de la semana