Dom
26
Jul
2020

Homilía XVII Domingo del tiempo ordinario

Año litúrgico 2019 - 2020 - (Ciclo A)

El reino de los cielos se parece a un tesoro...

Pautas para la homilía

Jesus nos habla en parábolas de comprar y vender, de  tesoro y perla preciosa, para que intuyamos lo que es el Reino de los cielos. En el relato  evangélico vemos que uno habiendo encontrando un tesoro en un campo, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

Vemos que un comerciante en perlas finas al encontrar una de gran Valor vende todo lo que tiene y la compra.

Con parábolas, dice Jesús que el Reino de los cielos se parece a un tesoro que aparece de manera imprevista ante el que está en el campo, no dice el texto  que haya ido a buscar un tesoro, nos dice que estaba ahí escondido y lo encuentra… al encontrarlo hace cuanto está en su mano: esconderlo (protegerlo) vender lo que tiene, para comprar el campo (que no es suyo) y así hacerse con el tesoro.

También dice el Evangelio que el Reino de los cielos, se parece a un comerciante en perlas finas, que como fruto de una actividad,  encuentra una perla de gran valor;  vende cuanto tiene y la compra.

Las dos parábolas tienen en común que:

Los que han encontrado, se llenan de alegría.

En los dos casos se da la sorpresa ante lo encontrado

Ambos se deciden inmediatamente por vender todo para comprar el tesoro o la perla

Tanto el que está en el campo como el comerciante están en su trabajo diario

La diferencia entre una y otra es que:

El tesoro lo encuentra sin haber ido a buscarlo

El comerciante, si busca perlas finas y encuentra una perla de gran valor

¿A qué pude orientarnos el mensaje con el tesoro y la perla?

Para un judío la Torá (los cinco primeros libros de la Biblia) son la perla que encierra la luz de la sabiduría, el tesoro de la vida

Las parábolas son semejanzas para intuir lo que es el reino: la Vida nueva por la que merece la pena entregarlo todo.

La vida como el tesoro es regalo del cielo, que lo encuentra sin haber ido a buscarlo. Es el modo en parábolas, de decirnos que la vida es regalo del cielo, que viene a nuestra existencia.

Pero la Vida verdadera también hay que buscarla, como la busca y la encuentra el comerciante en perlas finas. Tenemos que esforzarnos para hacer nuestro, el tesoro hacer nuestra la perla, es decir, hacer nuestra la Vida del resucitado que se nos ofrece en nuestra existencia y que no es equiparable a ningún otro valor,

El tesoro no es tuyo, la perla no es tuya, tienes que comprarla. Tienes que saber invertir, tienes que vender todo y negociar. Conseguir el tesoro a cambio de lo que sea. Si no renuncias a nada, si no vendes; nunca tendrás Vida plena. Entre tantas perlas finas, entre tantas cosas buenas que tiene la vida tienes que buscar, discernir, prestar tu esfuerzo, por encontrar lo definitivo.

La felicidad del reino es la del ser, frente al tener. Por eso la opción por el reino es radical, y el encuentro, altera todos los cálculos de la persona humana.

El encuentro es también un factor sorpresa que nos sitúa ante la Vida o la ausencia de vida.

El encuentro es: Alegría por el descubrimiento de la Vida nueva, que nos hace decir esto sí es Vida, esto sí merece la pena; es descubrir a Cristo como fuente de vida, a Dios como padre-mama que te ama, descubrir ese tesoro escondido en el campo de la Iglesia. En tu vida llamada a la plenitud y felicidad.

Se sabio, descubre el gran tesoro de tu vida que en el Evangelio se llama Reino.

También narra Jesús la parábola de la red, donde cabe toda clase de peces (todos cabemos)  y nos pregunta: "¿Entendéis bien todo esto?¨ pregunta que parece invitación a discernir para:

-Apostar por El Reino; es lo único que puede dar Vida plena y salvar la  vida del riesgo de malograrla para siempre (para no vivir en el llanto permanente de haber perdido la oportunidad).

Hablo de la pesca, juicio de Dios...  al final saldrán los ángeles discernirán que no todo vale. Dios que es sabio al final separará al malo del bueno.

La parábola apunta a la necesaria convivencia aquí de personas buenas y malas,

A nivel personal, la selección equivale a evaluar, a revisión de vida, a saber elegir, a discernir y quedarnos con lo bueno que tenemos cada uno, con todo lo que ayude a vivir y dar  vida.

Los escribas se aferran a lo viejo Antiguo Testamento, mientras que los discípulos se atienen a lo nuevo (Nuevo Testamento). Con la clave del reino debe entenderse lo nuevo y lo viejo.

Entender desde la sabiduría del Espíritu y el cariño de un padre, que en Jesús nos ha llegado gratuitamente la salvación, por iniciativa de Dios, que en Él tenemos una Vida nueva y plena. Es el tiempo de la decisión, aprovechad la oportunidad, no dejéis que se os escape.