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Visita canónica del Maestro de la Orden de Predicadores en Uruguay y Paraguay

16 de agosto de 2018

Fray Bruno Cadoré OP realizó la visita canónica al Vicariato Provincial Antón Montesino

  Del 6 al 11 de agosto, fray Bruno Cadoré, Maestro de la Orden, acompañado por fray Luis Javier Rubio, Socio para América Latina y el Caribe, ha realizado la visita canónica al Vicariato Provincial “Antón Montesino” en Uruguay y Paraguay.

  La misión específica del Vicariato de la Provincia de Hispania en el Sur del Continente Americano, consiste en la evangelización e implantación de la Orden en Uruguay y Paraguay. Para llevarla adelante, contamos, además, con una casa en Buenos Aires.

  A lo largo de la semana, el Maestro visitó cada una de las comunidades del Vicariato en Asunción, Montevideo y Buenos Aires, teniendo encuentros conjuntos con los hermanos y con representantes de los distintos proyectos pastorales donde predicamos. A su vez, se reunió con la Familia Dominicana de Paraguay y Uruguay. En Asunción, tuvimos la oportunidad, además, de celebrar con él, y en familia, la fiesta de N.P. Santo Domingo.

  En los diálogos que fue teniendo fray Bruno con los frailes de las comunidades, las personas con las que trabajamos en la pastoral, la Familia Dominicana y finalmente con el Consejo, nos fue compartiendo una serie de propuestas para consolidar la identidad apostólica del Vicariato. Concretamente, en orden a cómo seguir llevando adelante el mensaje del Evangelio entre los más pobres y excluidos, entre los jóvenes y los laicos de las Iglesias particulares en las que estamos, cómo poder hacer inteligible la fe en diálogo con las ciencias humanas en los centros universitarios y educativos donde enseñamos, todo con la finalidad de responder con nueva creatividad a los desafíos que presenta a la Predicación hoy la realidad en la que vivimos.

  El Vicariato tiene en estos momentos una serie de prioridades que fueron objeto de especial atención e interés por parte del Maestro. El convento del Vicariato está situado en Asunción. A su vez, es casa de formación. En estos momentos contamos con cinco prenovicios. Tres de ellos, iniciarán en septiembre el noviciado en Sevilla (España). En Montevideo la misión se está llevando a cabo desde dos comunidades que buscan responder en común a los desafíos propios de la Iglesia y cultura uruguaya. En Buenos Aires, el trabajo se desarrolla mayormente a través del Centro Santo Tomás de Aquino, dedicado a la formación inicial de la Vida Consagrada.

  Dejó el desafío de redoblar la apuesta por los pobres con los que trabajamos en la parroquia de “La Santísima Trinidad” de Montevideo, en el barrio de “El Bañado” de Asunción y entre los campesinos del interior de Paraguay, en San Roque González. Seguir dando a los laicos mayor protagonismo, si cabe aún, como sujetos activos de la predicación en las parroquias “Virgen del Rosario y Santo Domingo” de Montevideo y de “La Santa Cruz” en Asunción. Mantener la presencia docente en los centros universitarios donde estamos dando clases, para no dejar de aportar la síntesis entre la experiencia pastoral y la reflexión teológica que es tan propia del Vicariato. Fortalecer el proyecto de “Las Redes Vocacionales” que llevamos como Familia Dominicana en Paraguay, abriéndolo al Uruguay, como una propuesta de Pastoral Juvenil y Vocacional a compartir incluso con el conjunto de la Orden. Terminar de consolidar el proceso de reestructuración del Centro Santo Tomás de Buenos Aires, en colaboración con otras entidades, entre ellas, la Provincia Argentina de San Agustín, para garantizar el servicio que por más de 35 años el Vicariato viene prestando a la formación inicial de la Vida Consagrada.

  Pero, sobre todo, dejó el testimonio de su sencillez y clarividencia para renovar nuestra vida y misión, la ilusión y la pasión de Domingo por anunciar el Evangelio, vivir enamorados de la Palabra de Dios, vivirla y celebrarla en fraternidad, profundizarla en el estudio y buscar juntos, en diálogo comunitario, cómo trasmitirla a los hombres y mujeres de nuestros pueblos.